Archivos para November, 2004

Lo divertido de ir a MIKASA

Recorriendo la calle de San Luis Potosí en la colonia Roma de la Ciudad de México encontrarás MIKASA en el número 170, una tienda, que es en realidad un pequeño supermercado, cuya especialidad es la comida japonesa y los artículos relacionados con el mundo nipón. Allí te puedes comprar desde arroces, algas, pastas, salsas de soya y vino de arroz hasta platos de porcelana o muñequitas de caricaturas manga. También cuenta con productos frescos, congelados de marcas directamente importadas de Japón. La originalidad de MIKASA es su sección de comida lista para llevar que cuenta con rollos, arroces con camarón, verduras, pero también brochetas de camarón empanizado y croquetas de pollo, ensaladas entre otras muchas cosas. Todos estos platillos los preparan allí mismo, de hecho puedes ver la cocina detrás de un gran cristal. Parece ser bastante higiénico lo que nos tranquiliza.

El servicio del área de comida para llevar es de tipo auto servicio, te sirves tus porciones (con excepción de los rollos que vienen en contenedores de 8 piezas, de los arroces y algunos otros platillos) y pagas por pieza, lo que es muy práctico pues ahora si realmente pagas lo quieres. Cabe mencionar que las raciones tanto de sushi como de arroces son generosas, llenan sin dificultad a una panza hambrienta. Los precios dependen en realidad de los productos pero en cuestión de comida para llevar son más económicos que cualquier restaurante japonés de la plaza. En la parte exterior hay una pequeña área con unas mesas por si tu hambre es feroz y quieres comer allí mismo lo que compraste.

En conclusión ir a MIKASA es divertido porque encontraras muchos productos para hacer tu propia comida japonesa o llevarte para comer algo bueno y a bueno precio.

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La receta de hoy

Esta receta nos es enviada por Fredo, un amigo francés que vive en la conocida ciudad gastronómica de Toulouse en la región del suroeste de Francia.

La receta del conejo

(para 4 personas)

Ingredientes:
Un conejo cortado en trozos (el conejo lo puedes ir a comprar al mercado de San Juan en el centro)
1 cebolla
20 cl. de vino blanco
200 gr. de aceitunas verdes sin hueso
250 gr. de champiñones
100 gr. De tocino en trozos
Sal y pimienta
2 cucharadas de aceite de olivo
1 ramita de tomillo fresco
2 hojas de laurel

Preparación:
Paso1: En una olla grande vertir las dos cucharadas de aceite de olivo, colocar los trozos de conejo y cocerlos a fuego vivo durante unos 5 minutos.
Paso 2: retirar de la lumbre la olla y dejar de lado.
Paso 3: En otra olla colocar en este orden: el tocino, al cebolla, las aceitunas y los champiñones: es importante notar que no se requiere de aceite para este paso ya que el tocino genera la suficiente grasa.
Paso 4: Incorporar la mezcla de los ingredientes a la olla que contiene el conejo, agregar el vino blanco, media cucharadita de sal, pimienta al gusto, dos hojas de laurel, y la ramita de tomillo.
Paso 5: dejar a fuego lento durante una hora, verificando que el jugo del vino blanco vaya reduciendo pero sin desaparecer.
Los tips de Fredo:
Para darle un mejor aroma puedes escoger, si los encuentras en el mercado, unas pequeñas cebolla moradas en lugar de la tradicional cebolla blanca.
Este platillo lo podras acompañar con un arroz al vapor.
Un vino blanco podrá ser la mejor manera de disfrutar aun más esta preparación.

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Restaurante Photo bistro

Mi primera vez fue en una noche de semana cualquiera, y desde entonces me ha seguido gustando. Por suerte he tenido la oportunidad de regresar varias veces a este restaurante que se ubica en la plaza Citlaltépelt, una glorieta al cruce de la avenida Amsterdam y la calle Citlaltépelt, en la colonia Condesa. Con una cordial bienvenida nos propusieron una mesa en el fondo de la sala que es angosta y alargada con un aspecto de pasillo un poco retro. El mobiliario es el típico de los bistrots franceses clásicos, de mesas y sillas de madera, cuenta con una original mesa alargada y alta, donde los clientes pueden instalarse a comer de modo mas informal que en una mesa tradicional. También cuenta con un bar bastante bien integrado al conjunto de la sala. La gran originalidad del Photo bistro es que cuenta con una exposición de fotografías, de allí el nombre, compuesta por unas 12 fotografías de gran tamaño colocadas sobre las paredes con un ingenioso sistema tubular que le da un aspecto mas moderno al lugar, en contraste con el mobiliario. Estas fotografías que aparentemente son de un mismo artista por exposición cambian cada 2 meses.
La carta, presentada en un gran y único pizarrón, es de inspiración franco mediterránea, desde los patés ( patés de campagne), las terrinas o las tapas de mariscos (pulpos en su tinta), hasta platillos fuertes ya más franceses como la tradicional entrecote con papas pasando por unos mejillones al vino blanco. La elección me resulta cada vez mas difícil ya que al leer esta carta francamente se antoja probar todo. Lo mejor para el final, los postres ! La propuesta es variada y para los amantes del chocolate, entre los cuales me incluyo, la mousse de chocolate es verdaderamente deliciosa, rico sabor a cacao y no a leche, sin tanta azúcar pero sin ser amargo, un orgasmo para el paladar!
Los platillos probados en el Photo bistro nunca me han decepcionado, cada uno en su genero y estilo ha sido una grata sorpresa, los mejillones cocidos en su punto con un ligero sabor a vino blanco pero que no opaca el sabor original del marisco. La entrecote resultó ser también una formidable sorpresa ya que es un corte de carne no tan fácil de cocer. El termino medio de la cocción fue realmente eso y no lo que pasa muy frecuentemente que el corte de carne acaba demasiado cocido como si fuera una milanesa. El acompañamiento tradicional son las papas fritas (conocidas también como papas a la francesa) que están perfectamente bien hechas, crujientes por fuera y suaves por dentro y , cosa importante no bañan en aceite como desgraciadamente también sucede muchas veces.
La carta de vinos es amplia con vinos chilenos y franceses principalmente. En conjunto, los precios de los vinos son elevados para un lugar que al fin de cuentas, aunque que sea muy bueno, sigue siendo un concepto bistro. Actualmente en la Ciudad de México y en la zona de Condesa en particular se le ha dado un tinte algo fancy a este concepto de bistros que originalmente es mucho mas casual y accesible. Paradójicamente los precios de los platillos del Photo bistro son bastante razonables sin, eso si, ser económicos. El servicio no deja nada que desear son amables, rápidos en reaccionar, atentos a las necesidades del cliente. Una excepción sin embargo: hay un mesero, y solo uno, que es un poco insistente y pone mucha presión, a lo mejor habría que explicarle que no todos los clientes tienen siempre prisa.
En conclusión el Photo bistro es un restaurante bastante discreto, que sirve buena comida, en un contexto agradable, el servicio es bueno y el concepto de proponer una exposición fotográfica temporal es un atractivo más. Cabe mencionar que se nota la atención de los dueños o gerentes por seguir en contacto con sus clientes ya que desde la primera vez que fui me pidieron mi dirección de correo electrónico y por sorpresa me han llegado mensajes con las novedades. Lo único que les podría reprochar es que no cuentan con un sitio web donde el cliente o los clientes potenciales pudieran ir a ver las exposiciones de fotos que proponen, seria un buen complemento.

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La receta de Hoy

Hola hoy les propongo una nueva receta.

Ternera a mi manera
(para 4 personas)

Ingredientes:
800 gr de carne de ternera
20 cl de vino blanco
1 cebolla
1 berenjena grande
1 cucharadita de comino
2 cucharadas de aceite de olivo
4 papas grandes
2 cucharadas de harina

Preparación:

Paso 1: Poner a dorar en una olla la cabolla previamente cortada en tiras finas, integrar la ternera previamente cortada en trozos dejar cocer unos 5 minutos.
Paso 2: Agregar la harina y mezclarla con las cebollas y la ternera.
Paso3: Cortar la berenjena en cuadritos y agregarla a la preparación.
Paso4: Dejar cocer el conjunto por 30 minutos.
Paso5: Agregar finalmente las papas previamente cortadas en finas rebanadas y dejar cocer por otros 30 minutos.

Los Tips de Fredo:

Este platillo se puede acompañar con un vino blanco seco y eventualmente con una salsa blanca de champiñones.

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La receta de Hoy

Esta receta nos es enviada por Fredo. Todos los ingredientes los puedes encontrar en el super.

El cake de aceitunas
(para 4 personas)

Ingredientes:
1 bolsita de levadura
20 cl. de vino blanco
100 gr. de queso Gruyere rallado
75 gr. de aceitunas verdes deshuesadas
150 gr. de tocino ahumado cortado en cuadritos
4 huevos
150 gr. de harina
10 cl. de aceite de olivo
12 cl. de leche

Preparación:
Paso 1: colocar en un recipiente hondo y en este orden: la harina, los huevos, la leche, el vino blanco, el aceite de olivo y la levadura.
Paso 2.: mezclar los ingrdientes previamente mencionados hasta obtener una consistencia líquida homogénea.
Paso 3: añadir el queso Gruyere rallado, las aceitunas, los cuadritos de tocino y mezclar nuevamente para repartir todos los elementos en masa de forma regular.
Paso 4: untar con mantequilla un molde rectangular para horno y vertir la preparación
Paso 5: precalentar el horno por 10 minutos a 180º C.
Paso6: poner al horno por una hora aproximadamente.

Los Tips de Fredo:
Para verificar el punto de cocción, se recomienda introducir un cuchillo en el cake, si la punta del cuchillo sale seca en que el cake ya está listo.
Este cake se puede comer caliente o frio, de comerse frio se recomienda acompañarlo con un coulis (salsa espesa) de jitomate.
Los vinos tintos para el cake caliente son más recomendables, en cambio un vino blanco combinaría perfectamente con la version fría del cake.
Bon Appétit !

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Café de Tacuba (episodio II y último)

Lo importante de un restaurante, además de la comida, es el servicio y nuestra experiencia en el Café de Tacuba fue mala. Como ya habíamos comido pan, el mesero seguramente consideró que eramos lo suficientemente gordos como para esperar un poco más. Entre las cervezas y las ensaladas el tiempo nos pareció interminable, casi media hora. Pero como todo llega a su debido momento en la vida, también las entradas terminaron por llegar ! Una ensalada de nopales, una mixta y una orden de guacamole con totopos. Por fin comida ! No es solamente porque estábamos hambrientos y hubiéramos comido cualquier cosa, pero hay que reconocer que el guacamole está muy bueno, apenas picosito, fresco y con un buen equilibrio entre el sabor del aguacate y los demás ingredientes, en resumen una grata sorpresa. La ensalada de nopal era fresca, los nopales cortados en trocitos acompañados de cilantro muy aromático, el conjunto de un buen “verde confianza�. La ensalada mixta con lechuga, huevos duros, jitomate, zanahoria, espárragos, todo fresco y colorido, excelente para empezar una comida con algo ligero y sano. Los platos fuertes fueron unas enchiladas y uno tacos de pollo, los tacos aunque no hayan sido los mejores no estaban tan mal. Bien servidos con el queso, la crema y la lechuga picada, el kit completo vaya. Las enchiladas estaban un poco grasosas, bañadas en salsa y queso fundido aunque para rescatar el todo la sensación en boca era agradable.
Era entonces “postre time” ! Cuando nos dimos cuenta que los postres estaban esperando en una vitrina que da a la calle sin refrigeración a donde le daba el sol decidimos que no estabamos lo suficientemente ebrios como para probar esos postres que llevaban horas en una vitrina sobrecalentada. Optamos entonces por unos cafés , y fue una muy mala idea. Como se puede llegar a servir un café tan malo ya ni el jugo de calcetín de Sanborns que venden como café. - Nota: estimado lector, si a usted le gusta el café de Sanborns, mejor tómese una cervecita o un juguito porque eso que le han estando sirviendo NO ES CAFE!!!, entiéndalo bien – Bueno entonces ese jugo llamado café del Café de Tacuba es un híbrido entre un café de olla y un café americano sobrecalentado que seguramente llevaba hecho desde la mañana, una experiencia sumamente desagradable. Pedimos finalmente la cuenta y fue otra Odisea, esperamos más tiempo y después de repetidas solicitudes por fin nuestro mesero nos la dio con un ladrido que sonaba a “bueno bueno, ya va”, una reprimenda por no haber tenido la paciencia de esperar más de 20 minutos !!

En conclusión, ir al Café de Tacuba resultó ser una mala idea porque, con la mediocridad de la comida, y el muy pero muy mal servicio, perdimos literalmente nuestro tiempo y nuestro dinero. Entramos a ese lugar con todas nuestras esperanzas, salimos completamente decepcionados. Curiosamente conozco gente a quién le ha resultado una grata experiencia comer o desayunar allí. Los dioses no estaban con nosotros? No tuvimos suerte? Hubo algún cambio en el equipo? No lo sé y como cliente no es mi problema. De lo que sí estoy seguro es que no volveré a ir al Café de Tacuba del Centro Histórico de la Ciudad de México ni tampoco lo recomendaré, quizá sí a mi peor enemigo . Y que tal estará la sucursal de Polanco ?

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Restaurante L´Etoile

En una nocturna visita por la colonia Condesa nos paramos en este restaurante pequeño, 6 mesas en el interior y tres o cuatro en la terraza, que propone un ambiente acogedor, con mucha madera y luz tenue. No podría hacer mención alguna del público asistente ya que fuimos los únicos clientes en las más de dos horas que estuvimos allí. Habrá sido porque el lugar abrió recientemente o porque no está tan bien ubicado, aunque personalmente no creo que sea la razón, o simplemente no se le ha hecho la promoción suficiente? No pude saberlo pero lo que les puedo en cambio decir es que la comida recuerda a una comida casera sin más interés, servida con porciones razonables. Sin embargo, el conjunto que no debería generar mayores pretensiones. La carta propone como cinco o seis opciones de entradas, algunas ensaladas interesantes, carnes, aves y pescados los postres se veían interesante. El atún sellado con ajonjolí que comí como plato fuerte fue agradable. Este es un producto delicado de cocer ya que normalmente no debe de quedar ni demasiado cocido pero tampoco crudo. Me fue servida una porción lo suficientemente generosa como para satisfacer un apetito nocturno, o sea que no es para los que esperan hacerse estallar la panza. Acompañado de un arroz salvaje y unas rodajas de zanahoria, agradecí el esfuerzo de presentación del plato que resulto globalmente agradable. La ensalada alpina fue igualmente una buena experiencia a pesar de las rebanadas de pan tostado sobre las cuales se encontraban las rodajas de queso de cabra que a mi gusto y por razones tanto practicas y estéticas podrían ser un poco mas pequeña y finas, y así más en acorde con las porciones del queso. De postre probé las crepas en coulis de zarzamora y todas mis esperanzas se desmoronaron de golpe, fue realmente deprimente. Lo único rescatable fue el coulis que se sentía no tan azucarado lo que hacia bien resaltar el sabor de las zarzamoras con un toque ligeramente ácido. Por lo demás era evidente que las crepas habían estado, como todos allí, esperando el cliente horas y quizá días…

El aspecto sumamente negativo fue el servicio. Había un solo mesero para toda la sala y la terraza. Que bueno que, como lo mencioné anteriormente, éramos los únicos clientes. Supongo que dada la poca afluencia en ese día de semana era suficiente tener a poco personal. El problema no fue el mesero en sí que era, y es importante mencionarlo, una persona muy amable que parecía hacer reales esfuerzos para atender lo mejor posible. El problema fue su evidente falta de preparación para atender en este restaurante. Supuse que era la primera vez que trabajaba en un lugar donde tenía que servir vinos, por ejemplo, y de hecho en algún momento de la cena nos comentó que tenia pocos días de estar trabajando allí. La falta de preparación del personal en tareas especificas es la responsabilidad del dueño o gerente y de nadie más. El servicio del vino fue muy pero muy malo. No se respetó el esquema de servicio mujer-hombre, el mesero recogió todas las copas , las juntó en una esquina de la mesa y las llenó hasta el tope, en fin nada como debe de ser. Menos mal que era un buen vino y a un precio razonable. De hecho es importante resaltar que la carta de vinos, a pesar de no ser tan extensa, propone buenas opciones entre tintos y blancos de proveniencia francesa y española. Un Haut Medoc del 2001, por ejemplo, a precio relativamente razonable si se comparan con otros lugares de tipo bistro francés en la Condesa que practican una política de tarifas muy elevadas para su carta de vinos. El restaurante l’Etoile no es económico pero tampoco parece tener una política de precios exorbitantes como sucede con demasiada frecuencia en los restaurantes que pretenden a mucho y que son de calidad mediocre. Espero que con un poco de tiempo logren realizar los ajustes necesario en este restaurante para que pueda convertirse realmente en una buena opción en el reñido mundo de los restaurantes de la colonia Condesa.

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Café de Tacuba (episodio I)

Todo comenzó un domingo soleado y agradable cuando, acompañado de unos familiares y de visita por el centro histórico de la ciudad de México tuve la grandiosa idea de llevarlos a comer al Café de Tacuba. Este lugar muy conocido en el DF, tiene una sala principal muy grande y al llegar nos propusieron rápidamente. La decoración esta hecha de grandes cuadros de pinturas representando a religiosas y los muebles de madera le dan al conjunto un aspecto colonial colorido y agradable. La simpática tarde se nos termino allí porque a partir de entonces comenzó una verdadera catástrofe. Una vez instalados un señor, quien seria a lo largo de las siguientes horas y por desgracia nuestro mesero, nos dios las cartas sin mayores saludos, se veía de bastante mal humor el pobre hombre.
La carta proponía una gama relativamente amplia de opciones con los antojitos mexicanos, los tacos, ensaladas, enchiladas, chilaquiles, en fin una variedad de los clásicos de la comida mexicana. Nos decidimos rápidamente y en unos minutos estábamos listos para ordenar. Quiero resaltar que nos estábamos muriendo de hambre después de haber pasado varias horas visitando el Museo de Antropología, que por cierto esta muy bien, pero este es otro asunto. Les decía entonces que cuando estábamos ya más que listos para ordenar nuestro muy merecidos alimentos intentamos en vano atraer la atención de nuestro mesero de cabecera. Tuvimos que esperar unos 20 minutos para que al fin tuviera la diligencia de atendernos. Al llegar literalmente nos lanzo los cubiertos sobre la mesa, si respeto alguno a las normas por cierto (para los olvidadizos o las bestias ignorantes, es el cuchillo a la derecha y el tenedor a la izquierda) . Las servilletas llegaron después de las entradas, pero todavía no llegamos a las entradas…. Bueno, entonces tuvimos que repetirle tres veces nuestra orden para que la tomara correctamente y esperar unos 15 minutos para que nos trajera las tres miserables chelas que habíamos pedido, que para ese entonces nos supieron a gloria. Esta solo fue la primera parte de nuestra comida…

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