Hyper Love 0.01

condesa1Condesa 16.30

Una tarde calurosa del mes de Abril. La ciudad recién se repoblaba con el regreso de sus más fieles peregrinos que fueron a rezarle al dios recreo sin olvidar – eso sí – al Otro… noblesse latinoaméricaine oblige. En la radio los ecos del desafuero de López Obrador resonaban sobre la tetera a punto de hervir. Una candente semana: se muere el Papa, se muere Rainiero, agoniza la democracia en este país y Margarina tan sólo se pregunta hasta cuando tendrá sus próximas vacaciones.

Margarina vive a dos pasos de Little Argentina otrora llamada la Fondesa, en un barrio en constante evolución hacia la nada. En su departamento tipo déco han habitado infinidad de nacionalidades, unas más rencorosas que las anteriores, desde su construcción en los treintas hasta llegar a ser habitado por esta mexicanita preciosa, de piel morena radiante, feliz hasta en plena desgracia, papista sin saber por qué y siempre arreglada como si su futuro de casada dependiera de ello. Su edificio es la típica Babel a escala que dicho barrio promueve: en el último piso vive un estudiante de la hermana república de Monterrey; arriba de ella hay una pareja francesa y un gringo; en su piso, una señora de edad avanzada de ascendencia italiana que parece olvidar su sangre mexica aparentemente por una memoria deficiente; abajo, una pareja de argentinos unidos libremente y una pareja en fusión mexicano-brasileño; en el primer piso hay un cubano solitario y una pareja de hombres gay mexicanos. Su portera enojona siempre la saluda con un gruñido muy especial, el gruñido de alguien que te tolera porque nohaydeotra, porque es una majadera, porque ya no tiene quien se la tronche, porque es una amargada… aunque también puede ser porque perdió a su marido y a sus dos hijos en un accidente automovilístico del cual nunca se recuperó, como le contó la inquilina anterior…

La Condesa decae. Algunos dicen que porque hay demasiados argentinos, otros que por la feroz ambición de arquitectos judíos, otros más porque se han ido los bohemios que le daban color, los habitantes originales ahuyentados por la falta de seguridad que terminó por golpearles con el temblor del ’85; también hay quien aduce que decae porque AMLO permitió la apertura de demasiados comercios y porque no ha invertido suficiente en la zona y porque todo lo que hace está mal. La Condesa decae pero, fuera de las causas xenófobas, antisemíticas, ideológicas, seudoculturales o simplemente sacadas de la manga, no se sabe a ciencia cierta si es sólo la Condesa o si es todo México, Latinoamérica, o el mundo entero el que se está yendo al caño. Margarina acaba de fundirse con una idea: Huatulco y sus playas doradas frente a un mar esmeralda, cuatro días y cinco noches, avión y transporte pagado.
(© Moscaman 2005)

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