virgenLa magnitud de la celebración del “Día de las Madres� en México, es un acto muy parecido al de la movilización de gente por la liturgia en semana santa o cuando las personas se concentran en el �ngel de la Independencia porque un equipo de fútbol mexicano obtuvo buenos resultados. El hecho es que el 10 de Mayo se ha convertido en parte de la identidad colectiva de los mexicanos, ya que sin importar la clase social de la que se trate, la gran mayoría de la población considera este día como festividad nacional. En el imaginario de los mexicanos existe una figura materna que en muchos sentidos se encuentra presente, y hasta cierto punto es sagrada. Autores como Octavio Paz o Samuel Ramos hicieron varias anotaciones al respecto al mencionar que existe un culto a la madre “sufrida y abierta� (aludiendo al desgarramiento de la sangre por una vena abierta), como si la reivindicación efímera de las madres, aliviará las heridas producidas por los actos que desvalorizan a estas mismas.

Lo cierto es que en la actualidad, los festejos del 10 de Mayo siguen siendo desmedidos y desbordados. El día de ayer las calles de esta ciudad estaban atiborradas de gente, los precios en los servicios siempre más altos que en un día normal, y la atmósfera citadina derramaba menciones a nuestras madres. Por ejemplo, las peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe para cantarle las mañanitas a la suprema madre, la Virgen de Guadalupe, o las calles adornadas por los vendedores de arreglos florales, los restaurantes con lleno al tope y con tarifas “infladas�. Eso sí, el rostro de la amabilidad, por momentos hace creer que la buena voluntad hacia las madres, es un acto perenne. Sin embargo, ¿realmente esta buena voluntad se ve reflejada el resto del año?, o, para algunos mexicanos ¿el 10 de Mayo no es más que una fecha, un acontecimiento, y un acto efímero?

2 Comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo, querísima Vicky. El 10 tuve el dudoso honor de escuchar como diez veces la choteadísima canción de Denise de Kalaffe y pensé que esta celebración no tendría por qué ser tan cursi y tan comercialmente desproporcionada, aclarando que me parece muy justo celebrar a nuestras madres, pero al menos la mía no pudo salir a ningún lado porque: de los restaurantes la gente salía hasta por las ventanas, el tráfico a la hora de la comida estuvo para disuadir al más pintado, y en los centros comerciales, más que nunca, las señoritas vendedoras te perseguían con la peligrosísima intención de lanzarte un chorro de perfume directito a los ojos 😉

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