Bosquejo de guión para un cuento de antaño

pinoccioUn reino enorme, rebasado en sus capacidades, en el que la esperanza flota entre nubes de smog de tintes surrealistas. Un puñado de personajes con ánimo protagonista, luchando por detener la luz neón de los reflectores sobre sus caracteres. Para este bosquejo contamos con un extranjero llegado de alguna sureña provincia, cuyos colmillos son largos, largos, que arrastran por el asfalto de los segundos pisos. Tenemos también a una reina de papel nostálgica por la gloria de reinos pasados, que se hace rodear por una corte en la que figuran, a saber: un rey idealista cuyos pies no rozan el suelo y que no escucha lo que se rumora de él en su reino, un Merlín cuyas secretas pócimas hacen las delicias de nuestra reina de mentiritas, y muchos cortesanos que secretamente la odian pero que no se atreven a decirlo.

En los alrededores del castillo (de los pinos, no el de Chapultepec) se concentra en sus aldeas perdidas un pueblo hambriento –de tortilla- y necesitado –de fútbol- sigue sin interés las novedades repartidas por los heraldos de los pinos o del balcón del provinciano de los colmillos largos.

Y los días transcurren rápidamente por este reino, en lo que la reina se convierte en bruja, el rey de tanto gris se vuelve transparente, y es sustituido por el de los colmillos largos, que desde su pequeño palacio (provisional, por supuesto) sueña con el día en que entregará a su amado pueblo toneladas de tortillas y muchos partidos de futbol.

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