Coyoacán Inc.

coyoacanEste domingo estuve paseando por Coyoacán, en busca de una lámpara original para mi departamento. Me pareció que casi todos los estilos que manejaban en los distintos pasillos eran como los que ya había visto en Liverpool, pero de todas maneras pregunté precios y manoseé varias pantallas, un poco sorprendida por el toque de línea de producción que se advertía en la mercancía que ya es de todo menos original.

Parece que las refacciones chinas ya llegaron a Coyoacán. Existen todavía muchos puestos que todos reconocemos, en los que se pueden comprar libretas hechas a mano que nunca son iguales o jabones hechos con verdadera pulpa de coco y otras maravillas, pero lo cierto es que el espacio para las artesanías y artículos innovadores y (de nuevo abuso de la palabra) originales, ha ido perdiendo terreno a favor de una verdadera avalancha de pulseritas piratas que apoyan una causa –del que las vende-, lámparas hechas de mil hojas de plástico con aspecto verdaderamente kitch, inciensos saturados de ingredientes artificiales que marean a metros de distancia, etcétera.

Me parece que Coyoacán nunca ha albergado únicamente artistas e innovaciones, pero su deterioro en cuanto al valor no monetario de las cosas que se pueden encontrar en sus puestos es cada vez más notorio. Después de todo, se trata de un gran mercado y al cada vez menos exigente público lo que pida, ¿o no?
(Foto: México Desconocido)

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