No, mi amor; en la cara no

portraitAunque el título de este post suena a frase trillada, en realidad es una súplica muy socorrida en muchos más hogares mexicanos de los que podría pensarse. Trabajando en cuestiones de equidad de género, recibo todos los días información que dejaría impactados a todos aquellos que afirman que se han hecho grandes progresos en la lucha en contra de la violencia hacia la mujer.

Necesitaría mucho espacio para hablar acerca de este tema, por lo que hoy sólo quiero referirme a un aspecto de tantos que inciden en la situación, y que a mí me impresiona particularmente: la complicidad de las mujeres en ese círculo de violencia formado parte por falta de autoestima, por falta de educación, por la cultura machista tan característica de los latinos.

Historias de mujeres que se niegan a acusar a sus maridos no solamente por miedo, sino porque “en el fondo saben que se lo merecen�. Madres que aconsejan a sus hijas no dejar al hombre que las golpea y que abusa de ellas, compañeras que se burlan de la desgracia ajena con frases tipo: “ella se lo buscó, es una cualquiera�, y en sí toda una cultura de autocomplacencia ante la desigualdad de circunstancias y oportunidades que enfrentan las mujeres, tanto en la ciudad como en el campo.

Habría que empezar a fijarnos en el lenguaje que utilizamos muchas veces sin pensar y que refleja el papel al que muchas veces nos relegamos las mismas mujeres en la sociedad. También por no ser cómplices en ninguna circunstancia, y no cantar como esa cantante que me gusta mucho y que dice: “Una vez más no mi amor por favor…â€?

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