centroseguroMuchas mejoras nos presume ahora el centro histórico. Si bien gran parte de ellas se concentran en los cuadros alrededor del Zócalo y más allá de estas calles la basura y sus acompañantes proliferan, el hecho es que se ha puesto de moda y esto conlleva sus cosas buenas.

Bajo el patrocinio –nunca desinteresado- de conocido empresario mexicano, se remodelan edificios, se construyen lofts (a despecho de tratarse de una zona sísmica) y lugares “in� abren y cierran sus puertas constantemente. Últimamente, estacionar el coche junto al Zócalo e irse a bailar toda la noche no es un gesto temerario sino práctico. Yo misma he comprobado que en la madrugada siempre se ven algunos policías, las calles lucen bastante iluminadas y es común encontrarse con trasnochados que emigran tan contentos de un bar a un after.

Las innumerables obras con las que están remodelando las calles han creado ciertamente bastantes conflictos viales, como el cierre de la avenida Juárez. Sin embargo, habría que redescubrir el centro ahora que le han puesto más atención que nunca, esperando que la mala fama que tiene de maloliente, inseguro y sucio ceda ante la belleza de sus edificios, la renovada amplitud de sus banquetas y a ese encanto que ha tenido siempre y que más que nunca, se puede disfrutar.

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