Dudosas “buenas conciencias�

heavenEn estos días hemos visto, una vez más, cómo las “buenas conciencias� de los panistas sigan entrometiéndose en las políticas públicas.

Esta vez se trata de las objeciones que Carlos Abascal y Santiago Creel, Secretario de Gobernación y candidato a la presidencia de la república, respectivamente, han puesto con respecto a la promoción de la “píldora del día siguiente�, promovida por la secretaría de salud.
Es vergonzoso que tengamos políticos que anteponen sus prejuicios, ideas o convicciones personales al ejercicio político por el que deberían responder, y que gastan su tiempo (pagado por nosotros) en proclamar lo mucho que se preocupan por el bienestar moral de los ciudadanos, y de paso tratan de aleccionarlos con respecto al bien y al mal. Ya con anterioridad, Abascal provocó algunos escándalos con sus declaraciones acerca de lo lamentable que resulta que la mujer ya no se dedique a las tareas de su hogar (¡comentario que hizo mientras era Secretario del Trabajo!), y más tarde cuando criticó que a los estudiantes se les recomendara la lectura de Aura, de Carlos Fuentes.

Posturas como éstas reflejan convicciones que no deberían rebasar el ámbito personal e inmiscuirse en la política nacional, en especial porque las herramientas para promover el control de la natalidad son cuestiones de salud pública, en las que nada tienen que hacer concepciones acerca de la moral, el bien, el mal o la religión. Se trata de buscar soluciones a las problemáticas derivadas de la sobrepoblación (pobreza, mortalidad materna, desnutrición infantil, entre otras), no de aleccionar a los demás para que piensen como unos cuantos. Es terrible que, una vez más, los métodos anticonceptivos se encuentren en el centro de un debate que en el fondo tiene que ver con cuestiones de género, de intolerancia y, sobre todo, de prepotencia. Habría que recordar a nuestros políticos que su trabajo es representar a todos los mexicanos, y no sólo al puñado de conservadores que bien podrían opinar, pero no hacer política con sus alegatos.

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