Cualquier mujer en la ciudad de México –y peor, no solamente en la ciudad de México- es susceptible de convertirse de repente, y por el antojo de cualquier gañán, en progenitora al ritmo de un «oy oyyyyyyyyy mamazzzzzzitaaaaaaa!»

Los chifliditos jamás faltan en ninguna calle, y cuando se trata de algún edificio en construcción, pareciera competencia por el que invente la forma más chafa de atraer la atención de las féminas que pasan por ahí. Sin embargo, entre buscar hacerse los graciosos y acosar a las personas existe una muy sutil línea que francamente se cruza todo el tiempo sin el menor respeto.
La peor excusa que he escuchado es que a las mujeres “nos gusta que nos chiflen en la calle�. ¿Acaso tenemos la opción de escucharlos o no? Me parece una velada forma de violencia, en la que se espera que la mujer no diga nada, a riesgo de algo peor, y que se contente con ser el blanco de cuando cosa le quieran decir, porque los chifliditos rara vez van sin algunas frases “espontáneas�.

Una vez leí que la diferencia entre halago y acoso es cuando quien lo recibe consiente en ello o no. Me parece una pésima costumbre la de gritarle cosas a las mujeres en la calle, porque no siempre puede tomarse con humor y es muy fácil pasar de la broma a la abierta amenaza a la integridad del otro.

Pensé en escribir este post luego de lo que me contó una conocida, que se subió a un taxi y el conductor comenzó a “elogiarla�. Al principio ella trató de reírse, aunque se encontraba bastante molesta pero luego el taxista le puso la mano en un muslo y le dijo que pensaba bajarla del taxi hasta que él quisiera. Afortunadamente, ella pudo descender en un alto pero pasó momentos tremendamente desagradables , los cuales comenzaron en aparente juego y subieron de tono en cuestión de segundos. Así es que, para los que piensen que a nosotras nos encanta, ¡piénsenlo dos veces!

6 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, por un paso obligado para llegar a mi trabajo están remodelando un edificio, es sumamente molesto que al pasar escuches los chifliditos acompañados de frases y risitas de todos los «piolines» que ahí trabajan, y menos pasar a eso de la una de la tarde, por que es como si estuvieras en pasarela.

    En una ocasión contesté lo que sentí una agresión y pues me gané que cada que paso se caiga un poco de agua, grava, cemento, tierra, etc., desde los niveles donde están trabajando. ¡que puedes hacer ante eso?

  2. Estimada Alicia, te entiendo perfectamente!!! En una ocasión me giré en redondo y le contesté a uno de los graciositos, quien iba acompañado y se acobardó al instante. Pero en otra ocasión en que hice patente mi molestia, el #$% en cuestión me fue siguiendo por la calle mientras me gritaba «geniudaaa»!! una muy mala experiencia.
    Creo que se puede empezar por circular la idea de que no es algo ni coqueto, ni divertido ni ocurrente.

  3. La verdad es bien desagradable los llamados piropos de muy mal gusto que muchas veces rayan en el sadismo y de las que somos victimas constante de ello, yo he sufrido mucahs veces estos abusos y me tengo que quedar callada por temor a sufrir insultos peores, y ahora veo con preocupación que lo está sufriendo mi hija que es apenas una jovencita de 15 años y ya le dicen cosas groceras en la calle, que nunca falta un sadico, y que hasta los niños de su edad le dicen cosas desagradables, y ni siuiera la dejo salir con escotes a la calle, para evitar cosas peores, estamos hartas de tanto abuso impune!!.

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