Un poco de civilidad

Hay situaciones cotidianas en las que no siempre nos fijamos pero que inciden negativamente en la manera en que nos relacionamos con el otro. Mientras que cada quien busca sobrevivir en el ajetreado ritmo de esta ciudad, el pensar en las personas que se encuentran fuera de nuestro círculo afectivo (aka, los desconocidos) es algo que se antoja impensable cuando lo que nos falta es paciencia y tiempo.
Venía pensando en eso hoy que una fila de coches estacionados en la banqueta me obligó a caminar sobre la calle, en el espacio casi inexistente de las triples filas que formaban los conductores, que pensaban que con su concierto de claxonazos milagrosamente cambiaría la luz del semáforo a verde.

Como siempre, vi mucha basura, me cambié varias veces según el lado de la acera en la que hubiera albañiles gritándole a las mujeres que pasaban, y tuve especial cuidado a la hora en que el semáforo de los peatones se puso en verde, pues los automovilistas nunca lo respetan.

Cuando no vivía en el df y tenía que manejar durante cerca de dos horas para llegar a mi trabajo, entonces el cuidado era para que un microbús no se me estrellara con tal de ganar un espacio en el carril de alta para bajar a sus pasajeros , o no responder a las agresiones de ningún conductor estresado pues estos altercados escalan rápidamente a niveles increíbles de violencia.
En el metro hay que tener cuidado con los robos, y la gente no respeta los lugares reservados para mujeres embarazadas ni personas de edad avanzada.

En resumen; hace falta un poco de civilidad, retomando los titulares que últimamente hacen alusión a los burdos conflictos de los precandidatos presidenciales. Hace falta tomarse unos segundos para no pasar sobre los demás en nuestro afán de llegar a tiempo o resolver nuestros problemas. Pueden ser cosas tan sencillas como respetar los lugares de estacionamiento para personas con capacidades diferentes, no hacer trampa en las filas, evitar acelerar cuando el semáforo está en amarillo, en fin, esas pequeñas cosas que pueden hacer un poco menos caótica nuestra convivencia.

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