Jolgorio Iconográfico: Arturo Pizá

Llegamos al Jolgorio Iconográfico número ocho y con él un gran artista digital: Arturo Pizá. Hay una lucidez en él pero exige apertura, exige comprensión del estilo, exige kindness para que dejemos fluir las imágenes dentro porque en ocasiones pareciera que no cede, que atestigua un erotismo fuerte o que simplemente vislumbra sinrazones.

No se trata simplemente de fashion shoots ni mucho menos, esto va más allá. Al ver el arte y fotografía de Arturo Pizá por primera vez me dí cuenta que nosotros, los espectadores podíamos sumergirnos durante unos instantes en un mundo lleno de erotismo, de realidad y personajes capaces de crear historias inmediatas, alucinantes en sensaciones, en manipulaciones y nos convertimos inmediatamente en cómplices perfectos de una crudeza suave.

Citando a Pizá: “Esta es la exposición�.

Patricia

Defecito: ¿Qué despertó en ti el interés por la fotografía?

Arturo:Me sería difícil señalar un momento específico, un hecho revelador o contundente. Soy un advenedizo y no me da pena confesarlo. La fotografía nunca me interesó gran cosa. Incluso despreciaba a todos los que traían su camarita al cuello y sólo hablaban de lo fabuloso que era el grano del Tri-X. Los químicos me provocaban arcadas y gases. Así la cosa. Tiempo después, en un bomberazo, necesité un product shot pero no había quien me lo sacara. Pedí prestada una cámara e hice la toma. Primero fueron productos, luego modelos y edecanes. De ahí todo lo demás. No tuve epifanías ni tutores, mucho menos talleres o educación formal. Aprendí a la brava, a disparos (muchos de ellos malos).

Defecito: Platícame de tus influencias

Arturo:Soy un escritor frustrado. Me gusta pensar que mis referencias van más por el lado literario que por el de la imagen corrompida por la lente. Bataille, Apollinaire y Louÿs envenenaron mi cabeza desde chico. Fui un iluso, aún lo soy. Me dejo engañar fácilmente. Me encanta la idea de llegar a la purificación pero por el lado equivocado. Disfruto el dualismo y la contradicción. Reverencio el diablo en el cuerpo, la inocencia perversa, el placer en la llaga. Salivo.
Hay una imagen en particular que amo y detesto por igual. Es un autorretrato de Robert Mapplethorpe. Ya debes saber a qué fotografía me refiero. Tiene que ver con un látigo y con el esfínter del autor.

Defecito: Erotismo… ¿por qué está tan marcado en tu trabajo? ¿Qué significa para ti?

Arturo:Tengo un recuerdo muy enraizado. Tendría como seis años. La acción se sitúa en la casa de un tío. En una aburrida cena familiar. Quiso la suerte que yo diera con un juego de naipes, de esos que traen mujeres rollizas a todo color. Glándulas picudas y pubis desplumado. Fue como encontrar un tesoro. Pero fui descubierto… con las manos en las masas. Para mi sorpresa no fui enjuiciado o castigado. Mi padre extendió las cartas en abanico, por el lado que mostraba la piel y me dijo: “Como puedes ver todas las mujeres son iguales, todas tienen dos tetas. Lo extraordinario sería que tuvieran tres�. La explicación tenía muchas lagunas y era a todas luces surreal, por decir lo menos. Ahora comprendo que quería disipar mi asombro y calmar el morbo que se apoderaba de mí. O estaba borracho o simplemente no se le ocurrió algo mejor. El caso es que todo terminó ahí. Los adultos fingieron candor y yo pretendí madurez. Pero no. Al primer descuido robé una carta, el tres de espadas. Una morocha espléndida. Todavía la conservo. Por ahí debe andar. Aún fantaseo con la mujer de tres pechos que no estaba en la baraja. Seguro era comodín.

Defecito: ¿Cuál es la percepción del público en México de tu trabajo?

Arturo:Imprimí postales de algunas de mis imágenes. Las reparto en la calle, cantinas, bares, tabledances… o simplemente las abandono en baños públicos o sobre los parabrisas. La gente las acepta, no sin cierta desconfianza. Predominan las caras de extrañeza. Supongo que esperan a que me acerque de nuevo y les pida cooperación para las caguamas. “Disculpe la molestia, soy perverso. ¿Quisiera auxiliar a un fetichista en desgracia?� Pero no. No digo nada. Las imágenes sólo traen la dirección de mi página en Internet. Las regalo. No hay truco, por lo menos evidente.
Algo que llama mi atención es que las mujeres —en general— son más receptivas tanto a las imágenes en sí como al consentimiento cuando se las entrego.
También he mandado algunos paquetes para que mis amigos las distribuyan fuera de mi pueblo. Ha sido una experiencia muy interesante. Nunca he visto que alguien tire u olvide alguna de las postales. Incluso, los más osados, me alcanzan y piden otra. Hay otros que me preguntan que en dónde es la exposición. “Esta es la exposición�, les contesto.

Defecito: ¿Hay algún mensaje que quieras transmitir a través de tus fotos o es pura estética?

Arturo:Todo lo que sale del cuerpo perturba y atemoriza. Me gusta provocar y persuadir, pero en realidad soy inocuo, sobre todo si se me compara con el fetish gore que inunda la red. Quizá esa sea una ventaja, el ser medio naïve. No lo sé. Me encantaría ser trágico y sangriento, comerme el “absurdo� a puños, ¿a quién no? Pero en realidad soy más tranquilo, si acaso celebro el pinchazo en la nalga y el desnudo innecesario.
No hay mensajes cifrados, pero tampoco hay recados concretos. Como para muchos otros fotógrafos, es un proyecto personal que atiendo en mi tiempo libre. No me gano la vida con látigos y máscaras ni es mi pretensión.

Defecito: ¿Tienes previsto exponer en alguna galería no virtual?

Arturo: Hace un mes expuse con Sandra Loewe y Pornocha en una galería de Santander, España. Por el momento no tengo invitación alguna; ni creo tenerla; por lo menos en el lugar donde vivo. Jalapa es un pueblote que sólo promueve lo que tiene que ver con el gobierno y la universidad, es decir, la sinfónica y el folklor jarocho. Los desnudos están prohibidos porque a un funcionario encargado de la “cultura� le parecen ofensivos. Un rollo muy petrificado.
Por lo pronto, seguiré con las postales mientras tenga en existencia; y claro, mientras haya una mano que las coja.

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