Hyper Love 0.15

Condesa 15.24

El automóvil rebasa con ansias de quemar caucho, ante la mirada reprobatoria de los demás conductores que presentían algo malo. La salida del segundo piso era tal y como se la habían descrito pero hace caso omiso de los automoviles que bajan su velocidad y hacen fila: acelera. El bólido se impacta y sale del puente precipitándose hacia la urbanización improvizada más abajo. La sombra del automóvil se ensancha sobre la mesa de una familia de legionarios hambrientos a punto de comerse a un ateo…

Mmmta…

Varios paseantes deambulan en la banqueta cada quien con su propia programación cuando de pronto se estrella un monitor de computadora en el suelo y se escucha un rugido humano de desesperación desde el balcón de un cuarto piso. Semidesnudo, deshecho de desesperación se avienta por el balcón ante la mirada de asombro y sorpresa de los de abajo. Empieza la canción de los Stones “La sinfonía de la vida� cantada por Velvet Underground.

Ramón siempre buscaba la forma más espectacular de morir… para luego regresar a su mundo roído por el gris profundo de lo anodino. Podía bucear bajo la espesa indiferencia por horas pero tarde o temprano tenía que regresar a la superficie y tomar una bocanada de cinismo para poder despertar y darse cuenta de donde había estado y considerar que seguía sin poder contar con nadie. Entonces tenía otro sueño suicida…

Sentado en una mesa frente a un parque, saborea su café mientras ve a los demás platicar o leer un periódico mientras una ligera brisilla libera una que otra servilleta sostenida bajo el peso de los cubiertos. De pronto la brisa se convierte en un fuerte viento que jala sombreros, alacia peinados y roba periódicos. Ante una cara de consternación, la gente sigue su rutina habitual si acaso, mejor abrigada. Pero el viento aumenta de potencia hasta ser un Wilma categoría 5 que se lleva a los perros, su mierda , la gente, su mierda, los automoviles, su mierda, los estudiantes de comercio internacional y los vendedores de Biblias y… Tocan a la puerta: “¡Ramón! Ya está el desayuno, vente a comer�.

No tuvo ni tiempo de pensar en ello. A su madre nunca se la llevaba ningún viento : era quien le servía de desayunar todas las mañanas.

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