América-Chivas

América-Guadalajara es ahora sólo un partido más. Un encuentro de futbol del cual se habla mucho y que en muchas ocasiones no corresponde a lo que se ve en la cancha. El famoso clásico que durante varias décadas se convirtió en todo un suceso cultural y deportivo de este país, ahora es sólo algo más. El partido era una analogía de la sociedad misma: los ricos contra los pobres; los buenos contra los malos. Era un encuentro de futbol, donde 22 gladiadores dejaban en la cancha algo más que sudor y jugadas técnicas. Dejaban el alma, el corazón, el orgullo, la dignidad.

El perder frente al archirrival no se justificaba, se podía caer ante otros equipos, pero nunca ante ese enemigo. En la cancha se jugaban más que dos puntos, se jugaba la pasión y la gloria. No se valía el saludo, la fotografía y menos el intercambio de camiseta. Ahora todo eso se ha perdido.
Se abrazan.
Se intercambian playeras.
Se intercambian jugadores.
Los transmite la misma televisora.
Tienen similares patrocinadores.
Y si pierden no pasa nada.
Un clásico que se ha devaluado.
Un clásico que ha perdido el encanto.

Es cierto que genera excelentes niveles de audiencia, que se llena el estadio cuando se juega, pero que dista mucho de lo que alguna vez fue.
“…con la camisa tienenâ€?, arengaban los jugadores chivas para calentar el clásico (entre ellos el “Tigreâ€? Sepúlveda) o bien “…el día en que el burro tocó la flautaâ€?, decía el entrenador americanista José Antonio Roca para justificar el buen juego o triunfo del chiverio, son tan solo algunas frases que se escuchaban en esa semana.

Ahora vemos apuestas que nada tienen que ver con esa pasión que el verdadero aficionado siente. Apuestas que solo corresponden a situaciones comerciales o sentimentales tan alejadas del espíritu deportivo. Nunca ha sido bien vista , ni debe ser bien vista la violencia en las canchas de futbol, pero como extrañamos esos duelos donde la pasión explotaba y se generaban las batallas campales. Donde ganarle al enemigo, era uno de los objetivos del inicio de temporada, tanto de directivos, cuerpo técnico y jugadores. Como olvidar, dicen los abuelos, los encuentros del campeonísimo y los cremas en el estadio de Ciudad Universitaria,. Es recordar al “Tigre� Sepúlveda, al “Bigotón� Jasso, a la “Pina� Arellano, a Héctor Hernández, al “Jamaicón Villegas, por parte de las chivas y por parte de los cremas, no podemos dejar de lado a un Ataulfo Sánchez, a un “Pescado� Portugal, a un Isidoro Díaz por citar a unos cuantos.

En los 70’s Reynoso, Borja, “Pichojos� Pérez, Borbolla, “Pata Bendita�, el “Pajarito� Cortés, entre otros marcaron una época en el América, ni que decir de las chivas, con el “cuate�Calderón, el “Centavo� Muciño, y el “Willy� Gómez, entre otros. En los 80’s fueron épicos los duelos entre ambos equipos y todavía están frescos los nombres americanistas de Zelada, Trejo, Tena, Manzo, Bravo, Luna, Ortega, Bacas, Braylowsky, Outes, Batata, Hermosillo, Aguirre y más adelante, Zaguino, Farfán, el “Cuchillo�, Juan Hernández, Adrián Chávez, y muchos más que marcaron una época. Por las chivas no podemos olvidar al “Zully� Ledesma, a Fernando Quirarte, a Demetrio Madero, al “Pelón� Gutiérrez, a Jaime “Pajarito�, al “Snoopy� Pérez, a Cisneros, a Gómez Junco, al “Samy� Rivas y a los primos de la Torre, “Yayo�, “Chepo� y Néstor.

En los 90’s se perdió todo.

Malos manejos en el plano deportivo y administrativo de ambos equipos provocaron poco interés entre la afición, a pesar de que mediáticamente se decía que la rivalidad continuaba. Falso.

En lo que vamos de esta década, todavía no levanta el llamado clásico, a pesar de los esfuerzos del nuevo dueño de las chivas. Por el otro, a pesar de la maquinaria televisiva, el América todavía no responde en la cancha a lo que se espera de un equipo de prosapia, aún con sus dos títulos.

En esta nueva edición del clásico, esperemos que se responda, una vez más, a la expectativa generada.

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