Condesa 15:54

Borbotones. El agua hervía a borbotones en la vieja cacerola y Cándido regresaba del trabajo. Cándido sostenía la teoría
de que lo superfluo de la vida la encarece y nos vuelve miserables. El problema era encontrar qué entraba en dicha descripción.
Por ello no había ningún aparato electrónico o mecánico en casa, ni aspiradora, ni lavadora, ni secadora, ni televisión, ni estéreo, ni videocasetera, ni lector de devedé ni videocámara ni computadora ni

básculaelectrónicacámaradigitalcámarawebimpresoraescáneripodreguladornobreakdiscmanfiltrodeaire…

Tenía un solo plato con el que desayunaba, comía y cenaba y un solo vaso con el que sorbía los líquidos que le daban vida y con el que se lavaba los dientes. Un tenedor y un cuchillo, una taza. Cándido le puso avena a los borbotones.

Lo superfluo ligado al consumismo parecía no tener límites. Por lo tanto las ventanas no tenían cortinas y las paredes estaban desnudas, desprovistas de cualquier tipo de distractor sensorial. No habían libreros ni libros, ni espejos, ni cuadros, ni pósters,
ni termómetros ni artesanía otomí ni máscaras zapotecas ni batiks balineses ni lámparasdeparedplatosdecorativosestantesparajarroncitoschinosmandalasparalabuenasuerte
fotosdelpapavivoomuerto…

Parecía una buena idea, un especie de regreso a la naturaleza, el postorgasmo de Deepak Chopra, el nirvana al cuadrado. Y ciertamente un poco de polvo acumulado en el piso y sobre los pocos muebles no iba a ponerlo en jaque. ¿Muebles?
Dolía hablar de muebles: tenía un colchón en el piso con una sábana y una cobija. No habían mesitas de noche. No habían escritorios, ni mesas, ni sillas, ni sillones, ni sofás, ni loveseatspufstaburetesescalerillasmesasdecentrofutonesdivanescenicerosestilosesentas
lámparasdehalogenooimitaciónTiffanybiombosalacenascajonerasmacetascofressecretaires…

El azar hizo que descubriera la comódidad de tener una estufa para calentarse un té o una infusión especialmente cuando hacía frío: no había por qué arrepentirse, la estufa ya estaba ahí cuando se mudó. No importa que no hubieran sartenes. Ni platones. Ni cucharitas, ni cucharones, ni ensaladeras, ni moldes, ni peladores, ni descorchadores ni tablas para cortar ni copas ni tazones ni cubiertosextraflautasparachampánextractordejugoollaexpressrebanadordepizzasrefractariostoppers…

Sencillo: si se vive de forma tan sencilla hay una tendencia a vivir el ahora sin tanto aferrarse a las telarañas del pasado.
Coehlo estaría viniéndose de orgullo. Y es que sin cajones, cajoncitos, cajitas, baúles ni cartones no había lugar para la memorabilia:los casetes, los videocasetes Beta o VHS, las barajas, el tarot, el boleto del concierto de los Stones, lafotodelanoviadelainfanciaelcuboderubiklosplaymobilelositomasticadolosdientesdelecheelpedazodeimánel
motorcitoparaavionesdemaquetalacartadeamordelaamigaespecialdelaadolescencialasfotosdeviajelamedalla
deltorneodebolichedelochentaicuatro…

Podría ser minimalismo a ultranza si Cándido quisiera o supiera. Había logrado ahorrar lo suficiente para irse de vacaciones
pero eso era algo muy superfluo. No tenía mascota ni novia : las perdió ambas cuando se dieron cuenta de que no era una
broma. Y realmente quién los necesita afinaldecuentas…

La avena espumó, se desbordó de la vieja cacerola, se desparramó cayendo al piso haciendo un ruido como el mantra de la desdicha.

¡Mierda!

No tenía servilletas, ni trapos, ni esponjas, ni fibras ni papel de estraza ni recogedor…

2 Comentarios

  1. unalecturadislexicapazdemencionarlotodoyasegurarsedenotenerninguntamborcaballitodehojalatamascaritadepapelmachéounicorniosdeporcelana..

    peroesosíquenofaltenielcolchonnilacobijitadefranelanilaollitadepeltreparahaceravena…!!

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