Hyper Love 0.21

Condesa 10.46

¡Lléguele! ¡El más barato! ¡Aquí el más bonito, lléveselo marchantito!
El folklore en boca de los vendedores del tianguis de los martes en Agustín Melgar, donde Guturalia compra sus víveres, suena bonito pero se confunde fácilmente con la oferta política desatada por la proximidad de las elecciones presidenciales. ¿Por quién vas a votar? ¿Qué le gusta marchantito? Es la pregunta que empieza a reptar por las calles de la ciudad, es el fantasma de las elecciones embrujando cada poste, cada árbol, cada casa o automóvil, cada plática falaz con los amigos en el bar o el café, transformándolo todo en un escaparate político… o en un puesto de frutas y verduras.

Las pancartas leen : “Es nuestro turno de robar�, “Es hora de matar� , “Nuestro cinismo es el mejor� y “38 naranjas a 15�. Mientras tanto, las apuestas se desatan entre la población de antemano resignada a una escena política marca patito donde los contrincantes ya ni viven en México –literal o mentalmente-, donde cada personaje interesado en sacar partido es un narco, un terrateniente prepotente, un fascista religioso o un pobre diablo, donde cada aspirante a la presidencia la tiene perdida contra el narco, el gobierno de los EEUU y peor aún, contra su propia ignorancia. “¡Esta fruta está podrida!�-espeta Guturalia, “¿no me da una rebaja?�.

Para luchar contra el desanimo popular y con miras a obtener el mayor margen de legitimidad, en los medios se lee ya la amenaza: “si no votas mejor te callas la bocota� como si ante el candidato chafa 1 chafa 2 y chafa 3 uno tuviera que resignarse a votar por “lo menos piorcito�: “Pero si está rebuena la fruta y si no, escójale marchantita, deveras, ándele, la que usté quiera�. Una verdadera mentalidad avanzada para una sociedad que desea despertar de su letargo histórico. Pero ¿quién espera un cambio si además es la ignorancia la que vota?

Aquí no importa si la fruta viene de EEUU adonde los campesinos mexicanos se han ido en bandadas a trabajar porque aquí los aniquilan en cuerpo y mente, en detrimento de la fruta nacional; tampoco importa que la verdura se nutra a veces con las aguas negras por la sequía que nadie quiso prevenir; tampoco importa que el cacique de la región en contubernio con el presidente municipal siga engañando, amenazando o matando a los peones de forma despiadada e impune obligándolos a huir de su tierra; no importa que la plusvalía de la fruta transgenica fortalezca sólo la industria extranjera y empuje hacia la desaparición la fruta original y los estudios sobre el efecto de las primeras sobre el cuerpo humano a largo plazo aún no puedan concluir; aquí sólo importa el cocktail de frutas que Guturalia piensa hacerse y la gelatina de fresas con duraznos que le deleitará por la tarde. “Déjemelos a 10, ándele, soy su mejor clienta!�

Hay personas que aún votan por figuras y no por el equipo que está detrás del candidato; por la firmeza del carácter y no por la firmeza de su honestidad, por la blancura de su piel o de su discurso y no por la pureza de su razón; por su jugo azucarado y no por su valor nutritivo. Y mientras el debate se resume en intercambiar burlas, quejas y frases menospreciativas, el intercambio cerebral se limita a repetir las líneas de los patrones de ideas : la US Embassy tiene el puestecito más grande y mejor pintado –ocupa la mitad del tianguis y es el único que vende los plátanos transgénicos con sabor a Cocacola -, el Vaticano dice que sus duraznos han sido tocados por los ángeles lo cual explica su precio tan elevado, Israel vende aguacates de sus Kibutz pero sin descuentos (excepto si se es del puebloelegidodedios), España todavía vende inexplicablemente sus peras à la Aznar o sea a grito pelado y con amenazas, la hermana república de Monterrey prefiere comprarle la fruta al puesto de EEUU para re-venderla un poco más cara del otro lado del tianguis…

¡A 30 por 15! ¡Mírela qué jugosa! ¡Aquí tiene: pruébela!

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *