La carrera nuclear y el reconocimiento internacional

26 de abril de 1986, 1h23 hora de Moscú, el reactor número cuatro de la planta nuclear de Tchernobil en la Unión Soviética acaba de estallar.

Nadie sabe nada, el Mundo lo sabrá dentro de unos días. Hace veinte años ocurrió el accidente nuclear más grave de la historia. En una todavía fresca noche de abril, un reactor nuclear de la planta de Tchernobil se calentaba hasta estallar dejando escapar sus contaminantes radioactivos y dejando al descubierto la poca fiabilidad de las plantas nucleares soviéticas. En pleno régimen soviético, las autoridades rusas optaron primero por ocultar la noticia; sin embargo habían olvidado que los contaminantes radioactivos no conocen ni sistemas políticos ni fronteras. Rápidamente los controles occidentales se darían cuenta que los niveles de radioactividad se estaban elevando peligrosamente. Las lenguas se destrabarían y por fin el gobierno de la Unión Soviética, liderado por Mikhael Gorbachov decidiría por fin alertar e informar el Mundo, y más que nada, a las naciones Europeas vecinas acerca de lo ocurrido.

Tras el derrumbe del bloque soviético se descubrió poco a poco la realidad de las condiciones de las plantas nucleares del antiguo imperio soviético. También se descubriría el lamentable estado de la flota de submarinos nucleares por ejemplo y de manera general de la poca preocupación por la seguridad atómica que imperaba y sigue imperando en las repúblicas pertenecientes a la URSS.

Qué decir de los riesgos de utilización fraudulenta de los componentes utilizados para la manipulación y creación de armas nucleares. Es un secreto a voces que existe un mercado negro de uranio y demás componentes que son parte del proceso de fabricación y dominio nuclear.

En la actualidad el tema esta más vigente que nunca con paises como Irán o Corea de Norte con sus proyectos de dominio de la tecnología nuclear. A pesar de la oposición de los Estados Unidos de América, de la Unión Europea y del Mundo Occidental en general, Irán o Corea siguen sus caminos en la fabricación de plantas nucleares. Al dominar esta tecnología para un propósito civil, el paso para utilizarla con fines militares es muy pequeño. Entonces es interesante preguntarse si queremos que países como Irán y Corea del Norte estén en posesión del arma nuclear. Por otra parte también podemos preguntarnos por qué no podrían tenerla si otros países como Pakistán, India Israel, Francia y Estados Unidos de América la tienen.

Este punto se reúne, ya ampliando el tema, al de la composición del consejo de seguridad de la ONU. ¿Por qué sus miembros permanentes siguen siendo los mismos desde hace 50 años? ¿Por qué existe en los organismos internacionales más importantes tan poca representatividad de todas estas nuevas “potencias regionales�? ¿Por qué son siempre las 8 grandes potencias las que deciden el futuro del planeta cuando existen países que desean y podrían hacer escuchar su voz?

Pero regresando al tema principal que nos ocupa aquí, podríamos preguntarnos si esta carrera al dominio de la tecnología nuclear no es también una manera de llegar a un reconocimiento por parte de las “potencias� de siempre de que existen nuevas condiciones geopolíticas en el planeta. Hoy ya no podemos ver a países como Irán, China, India, Brasil o México como hace 20 o 30 años. No entender que la repartición de fuerza ha y está cambiando, sería un grave error estratégico y pondría en jaque los intentos de un desarrollo harmónico mundial dejando al descubierto los desequilibrios y fomentando una sed de reconocimiento que pueden tomar los aspectos mas peligrosos.

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