Vasco

Después de una breve ausencia nos incorporamos con el gusto de siempre a defecito.com. Y aquí estamos nuevamente para compartir puntos de vista sobre el apasionante mundo del deporte. En esta ocasión y para no variar, hablaremos sobre “el juego del hombre�, el fútbol.

Bien podríamos hablar del fútbol local y la última jornada del torneo regular, donde el descenso y los ochos clasificados nos darían mucho espacio.
También nos podríamos centrar en la Copa Libertadores, dónde Chivas y Tigres, buscarán llegar hasta últimas instancias, o hablar de la Final de la Champions, donde Barcelona con Rafa Márquez, puede obtener su segunda Copa. El Tricolor y su preparación podría ser también tema de análisis.

En esta ocasión Javier Aguirre es nuestro invitado.

Vale la pena hablar de él.

Se lo ganó a pulso, y no de ahora, sino desde que era futbolista. Ahora, sus logros con el Osasuna pesan más. Nadie daba algo por su permanencia en tierras ibéricas, cuando decidió enrolarse en el equipo navarro hace casi cuatro años.

Muchos lo criticaron por no continuar como técnico de la Selección Mexicana de Fútbol, después del Mundial Corea-Japón 2002 y así darle continuidad a un trabajo que podría dar más.

Aguirre entendió su momento y decidió aventurarse en el equipo con el que alguna vez estuvo como jugador y que por una lesión no pudo continuar.

Aguirre entendió que valía la pena arriesgarse por convicciones y no de dólares.

Muchos de sus colegas, Lapuente entre ellos, criticaron fuertemente la decisión del Vasco, vaticinaron inclusive el fracaso. Años después el tiempo puso a cada quien en su lugar. Ahí están los resultados.

El Vasco podría cambiar de aires para la próxima temporada. Es casi un hecho que sea el futuro Director Técnico del Atlético de Madrid. Muchos dirán, que por qué no se queda en el Osasuna y asume el reto de jugar la Champions para la siguiente temporada?

Y quizás tengan razón, habría que asumir ese reto, pero creo que cumplió más de lo que se esperaba de él. Sacó al equipo de la línea de descenso, lo metió a los primeros lugares, y sobre todo le dio una personalidad y estilo.

El reto se cumplió.

Dejó huella en Pamplona y ahora viene otro reto: volver a poner en los primeros planos al equipo madridista en el tornero local, sobre todo, regresarlo a las competencias europeas, la afición y el fútbol español lo necesitan.

Ahora viene otro reto y mejor pagado.

Lo hará porque tiene la capacidad para hacerlo. Como jugador fue entrega y corazón, no era un dotado técnicamente, pero lo suplía con garra y pundonor.

Fue líder en los equipos en lo que estuvo, fue campeón con el América y pieza importante en Atlante y Chivas. Además campeón mundial universitario en el 79 y seleccionado nacional con Bora, Velarde y Menotti; asistente de Mejía Barón en el 94 y responsable nacional en el 2002. Y como entrenador, fue Campeón con Pachuca. Pudo haberse quedado en México y convertirse en uno de los entrenadores mejor pagados del fútbol local, pero pudo más su espíritu combativo y convicciones para ir por la aventura española que los miles de dólares.

A casi cuatro años de distancia, la decisión fue la correcta. El cambio le sentará bien. Sabrá entregar buenas cuentas como ya lo ha hecho anteriormente.

Como él, faltan a este deporte… a este país…

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