LAS PITAYAS CRIOLLAS

Quizá les falle con la cena especial para dos en unas 2 semanas, pero ando con la boda de mi hermana en puerta haciendo recuerditos y mil cosas, además ya empezaron a llegar los familiares de otras ciudades y hay que atenderles.

Adjunto foto de las pitayas criollas, que se diferencían de las que venden allá en que aquellas se ven preciosas con su cáscara color de rosa, y son más grandes, pero que al quitárselas son idénticas en sabor y consistencia a las humildes de vestido indígena que se venden en muchos mercados o como acá, recién traídas del monte en una canasta que trae un campesino como auténtico Tameme. También éstas suelen ser rojas, fuccia, y amarillas.

Esto me hace pensar en algo así como una enseñanza o moraleja:

«Las ropas con la que cubrimos nuestra desnudez, según sean finas o humildes, pueden diferenciarnos exteriormente unos de otros, haciéndonos CREER que somos mejores o peores que los demás, pero al quitárnoslas, TODOS somos iguales excepto por el color de la piel, la estatura y quizá la complexión, que fuimos adquiriendo por la zona climática y estilo de vida de nuestros ancestros, por lo tanto, ninguno de estos atributos nos hace o puede hacernos SUPERIORES al resto de los mortales. Así pues si alguien se siente inferior o superior, tiene un grave problema consigo mismo»

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