LOS BUENOS EMPEZAMOS A CANSARNOS

Dice Mafalda: “Los buenos empezamos a cansarnos�

Por tercera vez en lo que va del año, he sido víctima de la inseguridad. La primera vez, un carterista en la zona rosa, al que encontró la policía y el MP dejó ir, alegando que “si no hay robo con violencia pues no es robo damitaaaa�. La segunda, un robo en el metro. Esta vez, conocí la sensación de llegar a la casa, darme cuenta de que las cerraduras habían sido abiertas y al entrar, el espectáculo de todas mis cosas en desorden. Los trámites largos, larguísimos, si se quieren hacer las cosas bien (jajaja), acudir al MP, dar seguimiento a todo, ir, venir, descubrir asombrada que lo que me roban no es mío sino hasta que compruebo que tengo la factura de cuando lo compré, que alguien me vio comprarlo, que alguien vio que lo tenía y luego que ya no, etc etc.

Lo peor del caso es que la inocencia de confiar en los demás se pierde absolutamente cuando uno vive en una ciudad como ésta, en la que el que te roba puede ser el vecino, o el casero, o el cerrajero, o cualquiera que conoce tu casa, en fin, que yo me pregunto si ya que no hay justicia, al menos los ratas vivirán una vida miserable con tanto karma terrible acumulado.

Tan sólo pensar en que la gente que no robaría a nadie es la que vive aterrorizada me deprime. Y que abogados corruptísimos, gente abusiva, prepotente y ruin, anda por ahí con el derecho de vivir su vida a costa de los daños que le hacen a los demás. Y que son tolerados o temidos, y solo se las ven negras cuando se meten con otra gente de su calaña. Cuando pienso en estas cosas me da mucha lástima no creer ni en dios ni en el cielo ni en el infierno, porque si pudiera pensar que existe un lugar en donde todos estos lacras se van a freír por siempre jamás, me consolaría un poco.

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