Una vez más ocurre que las expectativas superaron por mucho a la realidad, el segundo debate que fue tan esperado porque finalmente veríamos a los dos candidatos punteros y a un rejuvenecido Madrazo peleando cada voto en su discurso: con propuestas y con ataques a sus adversarios. Pero fue un encuentro que no llego a debate.

El ambiente previo a la noche del debate se tornó sumamente interesante: la rijosidad de las declaraciones de los candidatos que finalmente pondrían en su lugar a sus adversarios, pero lo que robó totalmente la atención fue el anunció de que vendrían más vídeos con escándalos al interior del equipo de López Obrador. Esto dejo volar la imaginación de los medios de comunicación: quién aparecería, cuál sería la respuesta, quién quedaría en desventaja en el debate.

Pero todo el entramado se vino abajo al momento en que se supo del atentado a la esposa de Ahumada. De inmediato comenzaron a circular hipótesis: atentado, montaje, todo sazonado con el hecho de que había contradicciones y absurdos en las declaraciones y la historia contada por las víctimas (Cecilia Gurza y su chofer).

Cuando finalmente llegaron las 20:30 horas el evento se convirtió en una extraña sesión de discursos políticamente correctos y muchas buenas intenciones nuevamente sin sustento técnico.

Los temas para este debate no se prestaron para un efectivo ejercicio de comparación de propuestas, fue un error que el PRI y el PAN hayan dejado en el primer debate los temas claves como energía y economía en su afán de perjudicar a López Obrador, por el contrario hubiera sido interesantísimo ver una discusión de reactivación del mercado interno contra promoción de la inversión externa. Lastima que no se hayan arriesgado, lastima que se cuiden tanto de no equivocarse.

El común denominador fue el detallado recuento de la triste situación por la que atraviesa México, pero eso ya lo sabíamos, hubo apenas tiempo para que esbozaran 4 o 5 puntos con los que en teoría piensan solucionar los problemas, pero igual se quedo en el bonito enunciado, sin abundar en un argumento técnico o en algún modelo o metodología.

Supongo que ese extremo cuidado de no hacerse daño y cuidar su posición de empate fue la causa de haber visto intervenciones muy conservadoras, apenas hubo algunos amagues y señalamientos que finalmente no tuvieron impacto. Muchas referencias que no tuvieron nombre (ni de candidato ni de partido), la repetición del discurso que ya hemos visto en el spot o en el mitin, ninguna sorpresa, el cuñado de Calderón, el hijo del chofer de Andrés Manuel… ¿y?

Tan gris fue el debate que ni Campa se lanzo contra Madrazo, y eso ya es mucho decir.

A poco más de 20 días para que se realice la jornada electoral, el debate vino a muy mala hora, los candidatos quizá ya están exhaustos del proceso, vigilando día y noche las encuestas, buscando un talón de Aquiles en su contrincante para poderlo derrotar, escuchando infinidad de consejos, de peticiones; siendo también víctimas de las inercias de sus propios partidos y sus alianzas. Vimos a candidatos sin ímpetu, sin el hambre de ganar sino con el consuelo de no perder.

Como es costumbre, cada medio tiene sus diferentes juicios del ganador del debate, el único punto de coincidencia es que Madrazo ya está fuera de toda posibilidad, con justa razón toda vez que navego tibio a lo largo del debate, quizá nunca se enteró que esa sería su ultima oportunidad para concretar el milagro.

Varios dicen en sus planas y en sus sitios «empate», y por supuesto otros anuncian la victoria de Calderón o de López Obrador. Resta comentar que nuevamente los sondeos no sirven para gran cosa, observe el exagerado margen de diferencia en la percepción del ganador: Reforma publica Calderón 44% y AMLO 30%, por otro lado Diario Monitor tiene a AMLO con 56% y Calderón 36%. No es descabellado afirmar que el sesgo y las diferencias en los resultados se deben a la simpatía que cada medio tiene con algún candidato, nadie es totalmente imparcial.

1 Comentario

  1. No creo que Madrazo haya salido peor en este debate, por el contrario, la pugna entre los que se consideran ya vencedores, lo dejo irse «Por la libre». Con todo y sus propuestas (como las de todos) ABSURDAS y su spot ridículo.
    Felipe decepcionó siendo el primero en atacar a un López Obrador que se esforzaba por fingir ser una persona confiable y pacífica. Campa y Patricia, ya ni se esforzaron por ganar el debate o por darse a notar.
    Pero TODOS se notaron obligados a no dar golpes bajos. (Felipe no se pudo controlar, lo cual lo perjudicó enormemente)
    Lo de Cecilia, dió muchas espectativas y especulaciones que al final la MAFIA logró controlar para no perjudicar más a su CAPO. Nunca me huibiera dejado acobardar, ya hubiera sacado a mis hijos del País para luchar con mi esposo contra los hipócritas. Si Cecilia y Carlos pecaron y están pagando las consecuencias, está bien, pero que no se olvide a QUIENES lo hicieron con ellos, y por supuesto: A su líder. y que no salga con que «Los picudos» «Los de arriba» son los malos, él está desde hace mucho codo a codo con esa élite.

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