EL CASO SLEVIN

Morgan Freeman, Bruce Willis, Lucy Liu, Ben Kingsley. Toda una colección de nombres. Y todos ellos, por algún motivo tienen un interés especial en el desafortunado Slevin, interpretado por el más bien desconocido Josh Hartnett. O mejor dicho, están interesados en un amigo de éste, pero al encontrarse en el lugar equivocado, el pobre muchacho se ve arrastrado a una guerra despiadada entre los Montesco y Capuleto de la mafia en Nueva York.

Y es que Slevin en verdad no tiene suerte. No sólo ha perdido su casa, descubierto que su novia lo engaña,y ha sido asaltado al recién llegar a la ciudad, sino que por una terrible confusión debe una considerable suma de dinero a un mafioso conocido como «El Rabino», y tiene una deuda tan grande con otro mafioso, «El Jefe», que su única salida es desempeñar la poco agradable labor de asesino.

Hartnett hace un trabajo muy interesante como Slevin. Cínico y descarado a más no poder, con plena conciencia de que su situación no podría empeorar aún más (aunque las leyes de Murphy indiquen claramente que tal situación no existe), afronta su tragedia con peculiar ánimo. Y bueno, Morgan Freeman y Ben Kingsley, con apariciones mucho más breve, brindan personalidades muy peculiares a los dos mafiosos.

La historia de «El Caso Slevin» está lleno de giros y sorpresas, que en momentos resultan efectivos, aunque en otros no son tan convincentes. Probablemente en un intento por acercarse al estilo de Tarantino, la narrativa no parece totalmente genuina. Pero tampoco es mala. Con abundante ácido humor, y una trama razonable, esta película aporta efectivo entretenimiento. ¿Apuestas, nadie?

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