ILUSION Y MEDIANIA

Como cada 4 años la selección mexicana de fútbol fue derrotada en memorable partido con su similar de Argentina, encuentro en el que nuestro representativo nacional cayó con la cara al sol, como diría César Luis Menotti «México no tiene nada de que preocuparse, mantuvo su orgullo intacto por su manera de jugar».

La selección de México fue la primera que se concentró para tener una mejor preparación y los resultados no se dejaron ver ni en el estilo de juego ni llegando al famoso quinto partido del mundial. Pero si tuvimos a muchos de los seleccionados en infinidad de anuncios comerciales, les enviamos mensajes deseándoles lo mejor, todos unidos soñábamos campeones. Bueno, los milagros raras veces suceden en la vida, y por la más elemental lógica nuestros resultados fueron los de siempre.

Esta fabrica de ilusiones esta más que justificada. La economía futbolera de México es la sexta en el mundo de acuerdo a la FIFA, quizá esto explique por qué en la clasificación mensual que hace el organismo internacional México siempre aparece entre los primeros 10 lugares.

El técnico Ricardo Antonio LaVolpe es el tercer técnico mejor pagado de la copa del mundo, sólo después de los técnicos de Inglaterra y Alemania. Con un sueldo aproximado de 2 millones y medio al mes se ubica por encima de técnicos como el de Brasil y Portugal, ni mencionar las diferencias con tales países en calidad de juego y en resultados obtenidos.

Pero no es el único rubro donde los indicadores resultan contradictorios. La economía mexicana también está clasificada entre las 10 primeras del mundo fruto de los índices macroeconómicos, pero la aparente bonanza sigue sin reflejarse en un bienestar material en la sociedad. La pobreza va en aumento, la migración, la inseguridad, etcétera. Contamos de igual manera con un presidente que gana más que sus similares de la región y del mundo. Vicente Fox tiene un sueldo mayor al presidente Lula Da Silva de Brasil y del primer ministro Blair de la Gran Bretaña.

Tampoco hay punto de comparación con los resultados que está obteniendo Brasil en materia económica y crecimiento, país que podemos considerar semejante a México; así que del poderío y calidad de vida de la Gran Bretaña mejor ni hablar.

Se ha demostrado que en el fútbol y en la función pública no es suficiente la buena voluntad y las ganas para obtener buenos resultados, la técnica es importantísima. Bien podemos decir que hay elementos para afirmar que existe paridad de fuerzas entre las selecciones de México y Argentina, o entre los países latinoamericanos, Brasil y Chile incluidos; pero son las genialidades las que marcan la diferencia. Un jugador que ni siquiera es zurdo se anima a ensayar una difícil jugada desde afuera del área y lleva a su equipo a la ronda de cuartos de final, ¿puede y se atreverá un jugador mexicano a hacer lo mismo? ¿por qué ellos sí se encuentran con esa fortuna y no nosotros? Dentro de las reglas del juego de la globalización, los flujos de capitales y de tecnología emergente sólo los países con mayor imaginación y con la valentía de desafiar los paradigmas de la administración de la economía son capaces de obtener mejores resultados y que se reflejen en la población. Pero es necesario que gobernantes y legisladores tengan la capacidad intelectual y la disposición para lograr avances que sean cuantitativos. Definitivamente no ha sucedido en el caso de México.

Llamar a la «continuidad» y a «seguir con el proceso» es condenarse a la medianía. A que la selección siga en el grupo de octavos de final, a que el país continúe viendo pasar la historia y el crecimiento de otros países que se deciden a dar pasos claramente hacia adelante. Es difícil romper con las inercias y exponer a los pocos que se benefician con la situación actual, pero es una labor que se tiene que hacer, por el bien del fútbol mexicano y por el del país.

Mientras tanto a falta de resultados: sueños.

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