EL PRIVILEGIO DE INFORMARSE

La etapa de las campañas electorales quedo atrás, toda la información que podía influir en el voto del elector se difundió y ahora queda darle seguimiento en las instancias competentes.

En la galaxia informativa sin duda ocupó un lugar importante «El privilegio de mandar«, más allá de ser un programa de humor basado en la ironía y la explotación de los defectos y costumbres de los personajes de la política, el programa se convirtió en un noticiero ligero para quienes no acostumbran ver noticieros formales o programas de análisis político. Porque más allá de haberse ingeniado un programa de humor con un guión definido, se limitaron a la imitación y a semi informar el acontecer político, con su dosis para ridiculizar en mayor o en menor grado a los aludidos.

Sólo dos programas informativos o de análisis político tuvieron cabida en horario triple A, es de una singular coincidencia que el lunes a las 10 de la noche se transmitiera por el canal de las estrellas «El privilegio de mandar» y por el Canal Once del IPN «Primer plano«. No hay punto de comparación en la calidad de la información y en el raiting de ambos programas, es curioso o desafortunado que nuestros informantes sean Arath De la Torre y Carlitos Espejel en vez de Lorenzo Meyer y Leonardo Curzio.
De la misma manera el resto de los programas de análisis político están arrinconados en horarios inhumanos, comenzando entre las 11.30 pm y la medianoche, quizá es mucho pedir a los televidentes que hagan un esfuerzo por enterarse del tema.

Sin duda «El privilegio de mandar» reflejó la sesgada agenda de Televisa y este mensaje fue el que consumieron los televidentes de la barra cómica. No fue la única ingerencia en los programas de entretenimiento, el viernes anterior a la elección Don Fernando y Lety la fea externaron que votarían por el candidato del empleo. Consientes del impacto que tienen sobre la población se insertan estos mensajes, sea un pago o vuelta del favor a que semanas antes haya pasado sin objeción la Ley llamada Televisa de radio,
televisión y telecomunicaciones.

Pero cuando alguien pone en duda los códigos de conducta y de ética de los medios con prontitud se comienza a hablar de censura y de ley mordaza. Es cuando la libertad de expresión se convierte en un fuero que permite todo, siempre y cuando sea del beneplácito de los dueños.

Al final del programa nos quedamos con las ganas de los diferentes finales posibles, si como bien dice El Canti: «el pueblo es el único que tiene el privilegio de mandar«, entonces las personas reunidas hubieran gritado «conteo voto a voto, no al fraude electoral«.

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