El hecho de que se haya alargado la incertidumbre electoral también tiene por consecuencia que continúen las manifestaciones en favor y en contra de los aún candidatos Calderón y López Obrador, con su dosis de hipocresía también en ambos casos.

Las agrias discusiones políticas con familiares, amigos o compañeros de trabajo tienen ya varios meses y reflejan el encono con que fueron diseñadas las campañas. En muchas ocasiones la confrontación de ideas lleva al desencuentro, las amistades se fracturan, las relaciones se deterioran.


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Un par de episodios está fresco: por un lado presenciamos que algunos de los simpatizantes de López Obrador increparon y gritaron consignas a Felipe Calderón y otros han clausurado simbólicamente oficinas de negocios. La contraparte se encuentra en la agresión que sufrieron las obras pictóricas que denuncian fraude electoral y que son muestras de apoyo a Andrés Manuel López Obrador. Unos y otros denuncian las agresiones del adversario, pero guardan silencio cuando los excesos acontecen al interior de su partido o de sus simpatizantes.

El escándalo de denunciar al adversario por sus formas y omitir los propios pecados es parte de la campaña propagandística. Las expresiones como las que hemos visto son características de cada bando: la izquierda históricamente se ha manifestado con marchas y plantones, gritando consignas; así como la derecha tiende a reprimir o destruir las expresiones de cultura y hacerlo en el anonimato, tras las sombras.

Es difícil calcular hasta donde pueden llegar las expresiones de violencia. ¿Hubieran llegado a golpear a Felipe Calderón los manifestantes que lo increparon? ¿Los panistas asesinarían en dado caso a Elena Poniatowska como lo sugiere Carlos Mota en su columna por haber clausurado simbólicamente a Banamex?

El pasado político mexicano está constantemente marcado por la violencia y la represión, no es para extrañarnos que siga ocurriendo, es hipócrita escandalizarse. La desafortunada conclusión es que no hemos avanzado en la ruta democrática, muy por el contrario estamos registrando una regresión a nuestro pasado autoritario y fraudulento.

2 Comentarios

  1. politica… sigue enferma de cancer.

    no se contagien,
    viva la libertad de expresion,
    viva la gente con ideas propias,
    si los medios masivos de informacion contaran la verdad y no «su verdad» esto seria distinto.

    buen articulo Oscar, duelen esas divisiones,
    divisiones absurdas, nos colgamos banderas como niños heroes, banderas de partidos que generalmete no valen ni una gota de sangre.

  2. Definitivamente, estamos en un proceso de transformación en el cual se nota que nos dejamos llevar facilmente por pasiones de colores y que lejos de consolidar un avance solo lo debilita, hace poco leí una frase que invita a la reflexión («Gente chingona hace gobiernos Chingones», la discusión y los debates son sanos, pero cuando se antepone el fanatismo y la pasión mal interpretada solo provoca división entre hermanos. Cada quien cosecha lo que siembra, entonces sembremos juntos para lograr un verdadero cambio y no vivamos de esperanzas o nos estemos jugando el futuro, no solo de nosotros si no también de las nuevas generaciones, que mucho lo van a agradecer.

    Saludos.

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