Llego a mi oficina, capuchino en mano. Le doy un sorbo a mi café mientras en la pantalla se despliegan las imágenes de la sección internacional de uno de los periódicos que leo regularmente. La incursión israelí en Líbano toma medidas desproporcionadas ante el horror de la comunidad internacional (salvo vergonzosas excepciones). Por un momento, me sorprende la posibilidad de que mientras estoy aquí sentada, a miles de kilómetros de distancia, en Líbano, hay familias enteras que marchan hacia el norte de su país huyendo de las bombas israelíes, que probablemente los sorprendan antes de que lleguen a su destino incierto.

Mientras que nuestro país continúa inmerso en el suspenso post electoral, medio oriente se revuelve y graves conflictos se asoman a la puerta de una espiral en la que se involucran cada vez más actores: Palestina, Siria, Israel, Irán, Líbano, grupos terroristas; la OTAN incluso.

Con el pretexto de dos soldados israelíes que fueron secuestrados, civiles libaneses que no tienen nada que ver con la guerrilla que perpetró este hecho mueren todos los días mientras que su país retrocede muchos años ante la pérdida de su infraestructura. Ya Philippe comentaba en un post anterior acerca del horror de esta situación.

Como siempre, la ONU se horroriza, Estados Unidos veta cualquier posibilidad de cese al fuego y se autodeclara amable árbitro de la situación. Como siempre, la división entre los países árabes se centra en motivos económicos y su fragmentación hace demasiado tibia cualquier tentativa de ayudar a quienes lo necesitan. Como siempre, son los niños los que llevan la peor parte y son los civiles los que mueren por “un error�. Matar a alguien por error no cambia las consecuencias. Quienes están perpetrando estos actos repudiables podrían ser juzgados después por las violaciones humanitarias que cometen.

Eso nos tocaría a todos exigirlo porque ahora las bombas caen en un lugar que se nos antoja lejos, pero si estuviera más cerca de nosotros, ¿no querríamos que el mundo se diera cuenta de lo que pasa?

2 Comentarios

  1. Hola a todos! espero se encuentren de lo mejor, vivo en Venezuela, y quiero decir que todos somos hijos de DIOS y no tenemos que vivir con esto del odio, vamos a vivir en paz como el señor manda. respetandonos unos a los otros, considero que en el mundo no exitén fronteras, los ciudadanos no tienen culpa de los caprichos de algunos pilíticos y por esos caprichos mueren muchos niños inocentes, que ni siquiera ven la luz del mundo…

    Cuidense mis amigos del mundo.

    Luis Inagas

  2. De Venezuela. Lamento llegar un poco tarde a la conversa. No sé que opinión tiene mi amiga Carolina sobre lo que dijo Carlos «El Chacal» venezolano (admirado y visitado por el presidente de aquí mismo) cuando dijo a la Televisión del Gobierno «No hay víctimas inocentes». Saludos también a Luis. Quizá debamos conocernos un poco, el apellido no abunda.

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