CASA DE ARENA Y NIEBLA

Hogar. Un lugar donde vivir, un lugar al que pertenecer, un refugio inexpugnable y un consuelo permanente. Kathy Nicolo, una joven cuya vida se ha derrumbado desde que fue abandonada por su marido, descubre dolorosamente lo valioso que es su hogar cuando pierde su casa debido a un error de logística de la agencia federal de impuestos. La casa en cuestión es adquirida en subasta por un antiguo coronel iraní, Massoud Amir Behrani, quien pretende vender su recién adquirida propiedad para hacerse de una considerable ganancia.

La «Casa de arena y niebla» se convierte pronto en un objeto de discordia, y detona una serie de incidentes con impactantes consecuencias. Para Kathy la casa es todo lo que tiene, el legado de su padre, y perderla es uno más de los múltiples fracasos en los que se encuentra sumida su vida. Para Behrani, quien trabaja dos turnos y lleva un complicado teatro para mantener el nivel de vida al que su familia estaba acostumbrado, la venta de la casa representa la oportunidad de rehacer su vida. La situación, de por sí precaria, se torna espinosa cuando Kathy decide tratar directamente con Behrani para convencerlo de regresar la casa y peor aún cuando un inepto pero bien intencionado policía sale en ayuda de la desvalida damisela.

Y precisamente en eso se centra el interés de la película. No hay villanos ni víctimas en ella, ambos personajes tienen motivos válidos para luchar por la casa. Aunque Kathy podría haber evitado todo ese desastre si se hubiera dignado a leer su correo y encontrado la notificación de desalojo, la casa es suya y el error que cometió el estado no es culpa suya. Tampoco es un personaje por el que podamos tener mucha simpatía: su orgullo y su anterior apatía causan demasiados problemas. Behrani no actúa movido por codicia, sino por deseos de una vida digna y respetable, pero tampoco es una perita en dulce. Al igual que Kathy, su orgullo es un fuerte obstáculo para una amigable resolución del conflicto.

Aunque por momentos la película es algo lenta, las extraordinarioas actuaciones de Jenniffer Connelly y Ben Kingsley hacen de «Casa de arena y niebla» una película destacada, y que nos recuerda la importancia de revisar el correo todos los días.

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