EJOTES EN SALSA DE POBLANO


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¡Hola nuevamente amigos de Defecito.com!

Afortunadamente aquí seguimos a pesar de los chubascos, como les platiqué en mi escrito anterior, tengo visita, pero ya puse los puntos sobre las íes para hacerla una grata experiencia. (2 o 3 amenazas veladas de: ¿Quieres a mamá Campanita, o prefieres a Joan Crowford, » Mamita querida», bella pero malvada?) (A mamá Campanita no me parezco físicamente, a la Dear mommy sí pero sólo en el físico, aclaro. ¡jajaja!)

Es frecuente (creo para todos) que al recibir visitas exclamen: -«Â¡Bienvenidos, qué gusto que vengan!»- y a medida que pasan los días o peor, semanas, uno se pregunta: ¿Soportaremos amablemente hasta el final ver nuestra armoniosa rutina despedazada? ¿Aguantaré sin decir nada que dejen el jabón en un charco de agua?, ¿la pasta de dientes sin tapa?, ¿los calzones colgados 3 días en una silla?, ¿hacer «cola» para entrar al baño, y cuando acabamos de «resolver el asuntito», ver con horror que ya no hay papel sanitario y terminar resolviendo tan embarazosa situación al más puro estilo hindú? salir escondiendo la mano izquierda bufando lumbre, con los ojos como sayallín (¿Sallayín?) y maquinando toda una serie de terribles venganzas contra quien resulte culpable, y todos se manifiestan absolutamente inocentes?, que prepare uno las deliciosas galletitas de la «otra vez», que tanto les gustaron y salgan con: ¿Son las mismas?, es que no te salieron igual, ¿que sabiendo lo mucho que les gustan los tacos laguneros y los chicharrones en salsa les prepare uno de sorpresa y resulta que se les pasó comentarnos que: «ya están a dieta»? ¡Grrrrrrrrrrr!

Total, cuando se marchan entra uno a su casa luego del vigésimo -«Â¡Adiós, buen viaje! ¡Cuídense! ¡Vuelvan cuando quieran!»- Y dejamos escapar un profundo suspiro mientras exclamamos: -«Â¡Alabado sea Dios!, ¡Por fin solos!»-

No finjan amigos, no sea hipócritas, ¿A poco no les ha pasado?, que conste ante notario que no soy quejumbrosa, me gusta compartir con ustedes estas anécdotas que no dejan de tener su lado humorístico y tierno.

Bueno, pues aún me quedan unos días para disfrutar a mi nena latosa que ahorita con su embarazo anda de lo más «chipil». Espero amigas que cuando vayan a tener un bebé recuerden que no es una enfermedad, es un estado natural con algunos «achaquillos», pero ninguno de muerte, y que los maridos y madres también nos cansamos de tanto «chiqueo» aunque tengamos años sin verlas, ¿eh? ¡No exageren!.

Ahora les daré una receta sencilla:

Ejotes en salsa de poblano

4 porciones
1 k. de ejotitos tiernos (Tomen uno y trocen, si «cruje» está tierno, si se dobla o no se desprende fácil, no los compren están «sazones»)
3 chiles poblanos congelados (Si desean cómprenlos frescos, ásenlos, pélenlos y límpienlos)
1 queso crema grande
11/2 t. de leche
1 trozo de cebolla (Aprox. i/4)
Consomé al gusto
1 cda. de mantequilla
Queso fresco

Muelan en la licuadora: Chiles, cebolla, queso crema, leche y consomé.
Cuezan los ejotes en agua con sal.
Escurran en un colador.

En una cacerola calienten la salsa con la mantequilla. Agreguen los ejotes.
Si les agrada, pongan unas rajas de poblano fritas antes en la cda. de mantequilla. Decoren con queso fresco.
Sirvan con tortillas calientes y si desean arroz blanco.

Tip: Acompañen con pan rústico rebanado untado con aceite de oliva, sal de ajo y parmesano rallado, metan a gratinar al hornito un par de minutos. ¡Guauuuu! El toque gourmet final será una copa de vino blanco.
Para un almuerzo acompañen con huevo a un lado, o bañen con esto los huevos estrellados, o revueltos.
Pueden omitir la mantequilla de la salsa.
Si están a dieta:

Omitan el queso o la crema. Utilicen doble porción de leche descremada. Espesen con 1 cdta. de fécula de maíz disuelta en la leche. Frían cebolla en 1 cda. de aceite de oliva y vacíen la leche. Dejen espesar un poco. Sazonen con una ramita pequeña de romero (es muy oloroso). Agreguen los ejotes. Sirvan con cottage encima o a un lado.

Bon appétit!

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