Y SIGUEN MURIENDO EN EL LIBANO

Y sigue la guerra en Líbano, siguen cayendo bombas, siguen cayendo misiles Katiuska en Israel y siguen muriendo decenas y decenas de civiles y niños. Aquí no vamos a decir que unos son los buenos y otros los malos. Sabemos que Hezbolá es un grupo extremista que ha atacado al Estado de Israel con misiles de corto alcance Katiusha. Por otro lado tenemos a un estado que utiliza toda la fuerza militar para defender su territorio y exterminar al Hezbolá. Justo en medio de estos dos sangrientos protagonistas tenemos a las poblaciones civiles que en su gran mayoría nada tiene que ver en el conflicto.

Yo he tenido la oportunidad de vivir casi cinco años en medio oriente lo que me permite tener una idea de la problemática de esa región del Mundo. Esto me permite asegurar que, aparte de pequeños grupos cercanos a los extremistas islámicos, la mayoría de las poblaciones árabes no buscan la exterminación del Estado de Israel. Todos desean poder vivir en paz y prosperidad económica en esta región que ha sido sacudida por conflictos desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado la una gran parte de la población israelí desean poder vivir en su país sin tener el permanente temor de un atentado kamikaze o un misil.

Hoy resulta francamente inaceptable la brutalidad con la que el ejercito israelí trata de eliminar el Hezbolá y garantizar la seguridad de su territorio. Si bien muchos estamos de acuerdo en que se tienen que neutralizar los grupos guerrilleros islámicos de la región, no podemos aceptar que las poblaciones civiles sean las principales víctimas del conflicto. Hasta el momento la inmensa mayoría de las víctimas han sido civiles y niños, demasiados niños. Los guerrilleros del Hezbolá siguen activos, quizás el ejercito israelí haya matado a algunas decenas de ellos pero después de tres semanas el Hezbolá no ha sido neutralizado y siguen cayendo Katiushas sobre ciudades y poblados israelíes.

¿Siendo Tsahal uno de los ejércitos más poderosos y tecnológicamente avanzados del Mundo no podría combatir el Hezbolá sin tener que lanzar toneladas de bombas sobre las poblaciones civiles libanesas? ¿La destrucción de Beirut es realmente necesaria para eliminar al Hezbolá que está establecido en una región totalmente distinta del Líbano?

Me pregunto también: ¿acaso el pueblo israelí no podría recordar lo que le pasó durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Acaso la exterminación de niños judíos en las cámaras de gas nazis y en los hornos de los campos de concentración no sirvió de nada? ¿Qué pasó con la memoria de los pueblos y de sus dirigentes?

Espero que entre la población israelí algunas voces se levanten frente a las imágenes de decenas y decenas de niños muertos, amputados, lastimados, huérfanos. Lo repito, comprendo también que estas poblaciones israelíes deseen poder vivir en paz, en su país sin el temor de morir por un atentado o un misil Katiusha. Es legítimo que un país, en este caso Israel, defienda su población de los ataques terroristas. Pero con inteligencia y mesura señores, no de la manera más brutal y salvaje.

Este domingo 30 de Julio hubo una nueva y dramática muestra de este intolerable exceso: en el poblado de Qana cayó una bomba sobre un refugio, hubo alrededor de 54 muertos, todos civiles. Entre estos muertos había 32 niños. Niños que no saben de política, niños que no saben de ideologías, niños que pueden jugar entre ellos sin importar la raza la religión o la nacionalidad. Frente a esta barbarie solo nos podemos hacer la siguiente pregunta:

¿Acaso un niño israelí vale más que un niño libanés?

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