CARTA A LOPEZ OBRADOR

Hoy por la madrugada hice un post sumamente molesta por los plantones que el Sr. Andrés Manuel López Obrador ha decidido implantar en Av. Paseo de la Reforma y avenidas colindantes con el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Pues bien, hoy leyendo algunos periódicos, me encuentro con esta carta publicada el día de hoy en el diario La Jornada.

Estimado Andrés Manuel López Obrador:

El plantón emprendido por la coalición Por el Bien de Todos, declarado por usted, es una protesta justa, pero no puede ni debe convertirse en un agravio para la ciudad de México al transformarse en un bloqueo de vialidades públicas y afectar a tantos. El bloqueo, no el plantón, es un hecho de insensibilidad profunda que lastima una causa que es de muchísimos. ¿Cómo se puede presionar a los poderosos con algo que en primera y última instancia perjudica a las clases populares? ¿Cuál es la lógica de estos campamentos sobre el arroyo vehicular que provocan tanta indignación?

Como dice muy bien el editorial de La Jornada, «esta forma de lucha sería inobjetable y legítima si la presencia de los manifestantes se limitara a aceras, camellones y áreas no vehiculares, y no impidieran el libre tránsito a los ciudadanos. Pero la colocación de los campamentos en las vialidades constituye, además de un error político que dará munición a los críticos del movimiento y les enajenará voluntades y simpatías ciudadanas, un atropello a los derechos de terceros que deben ser tutelados y garantizados por el gobierno capitalino».

Si no quieren desvirtuarse, las causas legítimas y legales no deben imponerse sobre una ciudad y sus habitantes, y es injusto lastimar primero a los capitalinos, y sus autoridades, y dejar para más tarde la confrontación con los responsables de ese magno fraude que se inició con el desafuero. No le hallamos sentido a esta agresión deliberada a los derechos de trabajadores, automovilistas, pasajeros y choferes de autobuses y taxis. No vemos de qué modo se avanza en la justicia electoral si en el camino se ofende sin razón a una sociedad. No se puede reducir un movimiento nacional a un problema grave de vialidad. No se puede dejar en segundo plano la marcha más grande de la historia de la ciudad de México.

Insistimos: el plantón no es la afrenta, sino el estrangulamiento de calles y avenidas.

Atentamente:

Rolando Cordera, Carlos Monsiváis, Adolfo Sánchez Rebolledo y Jenaro Villamil

Fuente: La Jornada

Lo había pensado. Al final, este señor López Obrador está terminando con un movimiento que antes, era legítimo y respetuoso, hoy, ha rebasado los límites. Hoy no merece -en lo personal-, el mínimo respeto. Que forma tan triste de terminar con tan largo camino recorrido.

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