PIRATAS DEL CARIBE: EL COFRE DE LA MUERTE

Las emocionantes aventuras del intrépido pirata Sandokan y su leal compañero, Yáñez, consumieron muchas tardes de mi infancia. «Sandokan», de Emilio Salgari, es una historia de piratas como pocas, llena de acción, escenarios exóticos y suficientes peleas de espadas para emocionar a cualquiera. Sólo tiene un pequeño defecto. Es un libro adictivo. Esto no sería demasiado problema si la historia estuviera contenida dentro de un solo tomo, pero se trata de una serie más bien extensa, y que termina cada uno de ellos de manera desquiciante, en pleno clímax de una escena trepidante.

¿Y a qué viene todo esto? Bueno, con motivo de mi reciente cumpleaños, fui a ver al cine en compañía de unos amigos «Piratas del Caribe: El Cofre de la Muerte». En esta secuela de las aventuras del peculiar capitán Jack Sparrow, el excéntrico pirata se encuentra en búsqueda de un valioso cofre cuyo sobrenatural contenido es también codiciado por un oficial inglés con grandes influencias. Will y Elizabeth se suman a la búsqueda para salir del problema en que se han metido por haber ayudado a Jack anteriormente.

Aparentemente, el director de la película también era aficionado a las novelas de aventuras durante su niñez. Porque esta segunda entrega lo tiene todo. Escenarios exóticos, aborígenes caníbales, tesoros misteriosos, antagonistas poderosos, leyendas de fantasmas, abordajes en altamar, espadazos en lugares improbables y hasta un calamar gigante. Y todos los personajes de la primera película, más unos cuantos extra reaparecen, desafiando en ocasiones la lógica y la razón. Efectos impresionantes, acción a reventar, y la extraordinaria actuación de Johnny Depp, con uno de los personajes más singulares del cine reciente.

Y resulta excesivo. Muchas de las situaciones se ven forzadas, como si fueran agregadas por el simple hecho de mostrar tal elemento indispensable del buen pirata. Pasada la segunda hora de la película, uno no puede dejar de desear que encuentren finalmente el bendito tesoro. Y para cuando la película termina, al más puro estilo «Sandokan», uno no puede dejar de sentirse un poco decepcionado. La película es muy entretenida, y tiene momentos de humor geniales y efectos fabulosos, pero definitivamente no llega al nivel de la primera.

Por si a alguien le ha interesado también darse a la tarea de leer obras de Salgari, les ahorraré un poco de frustración. Con excepción de los primeros dos volúmenes, «Sandokan» y «La mujer del Pirata», todos los demás libros sólo se encuentran disponibles en la Colección «Sepan Cuántos» de Porrúa. En mi caso, terminé en la sucursal del Centro Histórico, el único lugar donde contaban con todos ellos, después de una peregrinación por gran número de librerías de la Ciudad de México.

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