Hyper Love 0.29

poorwoman.gifDoña Lencha viste su uniforme de mandil de maestra de kinder todos los días. Su cara se desfigura por un diente que le sobresale del labio causando la misma impresión de agresividad que el viejo perro tipo chow-chow aplatanado en la banqueta del restaurante asturiano. Pero al igual que el can, sólo es una broma de la madre naturaleza pues doña Lencha es un pan. Su voz ronca esconde la suavidad de su alma que contesta invariablemente a quien osa darle los “buenos días�. El cejo eternamente fruncido suele interpretarse por un odio a la humanidad cuando de hecho se traduce por ser portadora de ideas profundas y sueños visionarios acompañados de un poco de estigmatismo y muy poco dinero para atenderlo.

Su lento cogear por las calles le ha ganado el mote de “la bruja� que ningún padre joven de esos que abundan reprime de la boca de sus malcriados críos, pero es la nota de la vejez que tocan sus ya cansadas piernas después de largos años de deambular por toda la zona y conocer personalmente a cada uno de sus más viejos habitantes. Todos los días se detiene unos minutos para conversar con tantos que uno se pregunta cómo le hace para ganarse la vida, aunque por el manojo de patas de pollo que compra para hacerse su sopita, bastaría realmente muy poco. Podría decirse que sus visitantes son amistades de no ser porque, atrapados en una trama social arcaica de rigurosa discriminación, para esos pronto-recuerdos ella pertenece a otra clase con la cual uno no puede codearse, aunque los ayude a tomar el sol, traerles comida o noticias del mundo exterior.

Doña Lencha no tiene amigos porque nadie quiere estar con ella por su aspecto aún cuando ella ha participado en las juntas vecinales y siempre ha apoyado las decisiones que beneficien a toda la comunidad.

Doña Lencha ha recibido insultos toda su vida pero nunca le ha guardado rencor a nadie. Todavía hay quienes se alejan de ella por su apariencia y los hay quienes le manejan archivos paralelos, pero ella prefiere seguir su mismo camino, con su mismo cabello recogido y aplastado como severa maestra de primaria y con su mismo andar.

No tiene más familia que el perro callejero que adoptó el cual también tiene problemas dentales, razón por la cual tal vez congeniaron.

Hoy, Doña Lencha ha sido evacuada de su edificio porque pagaba renta congelada y tendrá que irse a otro lado, un lado del que ni ella ni las autoridades saben donde queda pero que seguramente existe. Y hoy, como siempre, nadie ayuda a Doña Lencha…

3 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *