Anónimo drama es una editorial creada por Carlos Nophal, en inicio, para difundir textos dramáticos. Posteriormente, instaura la colección literalia en donde se incluye literatura que no pertenece al género drama.

Cuentas pendientes pertenece a esta colección, es un libro de cuentos escrito por Josué Lira (Cd. De México, 1968).

Como su título lo indica, las cuentas que este autor tiene que contar y, en su caso, que pagar, son tan diversas como las que los seres humanos contraemos a lo largo de nuestra vida. Así, con un estilo ecléctico en el general del libro pero con una unidad indiscutible en cada uno de sus cuentos, el autor nos envuelve en sus relatos, haciendo presente la consigna tan paradójica en el quehacer artístico que es, mientras más personal, más universal.

Cada uno de los nueve cuentos posee una energía propia, según la cuenta que se deba, claro está. Siempre con un manejo de lenguaje impecable, pero con distintos estilos, Lira nos introduce lo mismo en el trauma de una adolescente convertida en mujer (E mail), con su particular forma de la temática que Joaquín Sabina nos sintetizó diciendo, No hay nostalgia pero que añorar lo que nunca jamás sucedió…que en la visión sui géneris de un vagabundo presa del terror urbano (Un hombre con hambre) que nos remite lo mismo a Allan Poe que a Easton Ellis, este último recordado también en La confesión.

El libro se hace disfrutable justamente porque nos lleva de un estadio a otro, sin un orden ascendente lógico, igualmente el tono, pasa del cómico (Ni tan Valentín), al aparentemente “light�, a la densidad de lo ininteligible. Como el recorrido de cualquier personaje, el autor se vacía en sus personajes cambiando la voz del narrador, siendo lo mismo una mujer, que un hombre.
Se tiene que saber usar el idioma y las características y riqueza de la lengua para poder jugar con ella, desbaratarla y ser lo mismo simple que el ser más barroco ya no sólo en el uso de las palabras sino al ser el arquitecto de las formas y estructuras en las que un cuento se articula, manteniendo siempre, la atención del lector. Con Valeria y dos express y Dédalo el autor nos invita a aquellos juegos cíclicos, a la meta realidad, la metaliteratura, la metafísica, la ontología de la creación, de las dimensiones y de los tiempos, sin dejar de lado, en algo tan complejo, el humor ácido inherente a su realidad.

Podría cada lector hacer una clasificación de los cuentos por tema, forma, modo, personajes, tono o complejidad, cualquiera que se haga, de manera explícita o tácita, nos dará como conclusión la categorización en la que el lector se identifique con aquello que se llama gusto, pero admitiendo, de cualquier forma la calidad del escrito. Las letras, como una de las formas de expresión más antiguas del hombre, nos llevan a replantearnos el dicho de Heráclito de que no hay nada nuevo bajo el sol. En efecto, así es, pero cuando se adquiere honestidad aunado a la técnica se obtiene un resultado en el que el lector valida la experiencia del autor, en primer lugar leyéndolo (gracias a ser publicado) y posteriormente, experimentándolo.

Ni siquiera existe un perfil definido de lector, pues lo mismo lo disfrutará un ser sencillo que un ser que goce del barroquismo, quizá de esto dependa su ranking personal. Al ser una colección de cuentos, uno puede, como en un disco, saltarse un track, leerlos en desorden o llevar a cabo las obsesiones más personales de lector.

Se aconseja no desesperarse en el cuento no accesible, quizá es el momento, quizá no es para hoy, quizá nunca será ese cuento para uno, pero si se da oportunidad al siguiente uno puede haber abierto la caja de Pandora y quedar tan fascinado como satisfecho del producto, pues en definitiva uno no puede leer Cuentas Pendientes y pasar de largo, quizá haya molestia, hastío, reflejo, pero intensidad y provocación son una promesa de estos cuentos.

Anónimo Drama está disponible en el Centro Cultural Helénico y en algunos otros centros de cultura. Para mayores informes puede escribir a anonimodrama@gmail.com o llamar al 5709 12 16.

1 Comentario

  1. Lo buscaré ahora que vaya a México. (Viaje que aprovecharé también para «saldar cuentas» y cerrar círculos).
    Ya no tengo que leer. ¿Algún lugar que me recomienden en donde comprar libros usados por Coyoacán? ¡Gracias!

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