Por más que los actores políticos sigan repitiendo que los problemas «son hechos aislados» y que en general el país vive en calma, ya hay bastantes síntomas que dejan ver que la actividad de gobierno y de la política han tenido resultados catastróficos.

La hipótesis que califica como «aislado» a cada acontecimiento que se va presentando, tiene por objeto mantener la impresión de que estamos viviendo en la paz y tranquilidad, último pretexto para ocultar lo que es evidente: México está experimentando una cultura de ilegalidad y de trampas que no permiten que se genere bienestar para la población.

Cada vez son más los movimientos político-sociales que están buscando nuevas alternativas de gobierno y convivencia, con sus matices de acuerdo a su origen, pero que su común denominador denota la ineficiencia e impunidad que existe en los aparatos de gobierno y por otro lado desconocer la autoridad legal que les confiere la constitución y los respectivos códigos estatales.

El movimiento del EZLN, el pueblo de Atenco, la APPO de Oaxaca, el nuevo Frente Amplio Progresista surgido del fraude electoral; todos estos (por mencionar algunos) son grietas en la sociedad producto de la descomposición política y del desdén del gobierno por atender adecuadamente y con sensibilidad las demandas particulares de estos movimientos.

La clase política tiene la mala costumbre de permanecer en sus puestos y mantener sus dichos a pesar de la desaprobación social, aunque cometan graves errores, a pesar de que sean descubiertos en flagrancia de delitos. Mario Marín, Ulises Ruiz, Emilio Gamboa, y muchos nombres más figuran en grabaciones que muestran la manera en que gobiernan en beneficio de algunos y cometiendo ilícitos. Deberían renunciar de inmediato a sus puestos y ponerse a disposición de las autoridad competentes, por el contrario se aferran al poder a viento y marea, además arropados por sus correligionarios de partido, involuntariamente lanzando el mensaje de que no importa la magnitud del delito, se puede vivir en la impunidad por años y seguir alimentándose de los recursos que proceden de los impuestos de los ciudadanos.

Nuevas tormentas se avecinan, por ejemplo la elección de Tabasco donde nuevamente se configura una contienda entre los partidos PRI-PAN y los de la otrora Coalición PRD-PT-Convergencia. Es de esperarse un escenario semejante al que ocurrió en la elección presidencial y por consiguiente otro brote de conflicto en una nueva región del territorio nacional.

Los medios de comunicación, principalmente la televisión, han abonado a los conflictos, tanto la línea editorial como cada reportero y comentarista político han renunciado a la tarea de hacer un análisis razonado y ponderado, en su lugar tomar partido -generalmente por los actores en el poder, los que manejan los recursos de la nación- defendiendo alguna causa y polarizando el ambiente.

La división que experimenta México es responsabilidad directa de la clase política, incapaz de la autocrítica y el ejercicio ético de su función ha orillado a la sociedad a buscar formas de cambiar las inercias con el fin de mejorar la calidad de vida. Si bien cada movimiento social es criticado por sus pecados, no se puede discutir la validez de su origen, todo ciudadano tiene el derecho de buscar mejores formas de gobierno y seguridad para su persona y su comunidad.

La intransigencia de los órganos de gobierno por no ceder y dificultar la negociación también empuja a los movimientos sociales y a sus líderes a adoptar posiciones radicales. Sin embargo es responsabilidad de los poderos, quienes ostentan cargos públicos y que tiene a su disposición a los cuerpos coercitivos del Estado, es su responsabilidad ser flexibles y buscar mediar entre sus propios intereses y los legítimos que provienen de las comunidades, a quienes deben su puesto y a quien deben servir.

Desafortunadamente hay pocas señales de que los actores políticos puedan mostrarse sensibles a los problemas reales del país, por lo que seguirán surgiendo manifestaciones que pongan en entredicho la función del gobierno y busquen sus propios métodos para tener un mejor horizonte de vida.

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