«Las Partículas Elementales», de origen alemán, es una de las películas más extrañas que vi durante el Calgary International Film Festival. Esta película, basada en el libro de Michel Houellebecq – que todavía no he tenido la oportunidad de leer -, narra la historia de dos medios hermanos y su inusual relación con el sexo opuesto. Bruno y Michel, abandonados por su madre desde muy pequeños, crecieron en ambientes muy distintos, sin conocerse hasta la adolescencia. Michel es introvertido, incapaz de admitir sus sentimientos hacia su mejor amiga de la infancia, y se encuentra enfrascado por completo en su investigación en biología molecular. Bruno, por otra parte, ha tenido una vida mucho más difícil capaz de hacer levantar las cejas a un psicoanalista, y presenta una interesante colección de perversiones y desequilibrios mentales. Los hermanos se reúnen ocasionalmente en un bar, para mantenerse al tanto de sus vidas, que cambian radicalmente cuando el amor entra a sus vidas.

Así es, «Las Partículas Elementales» es una historia de amor retorcido y perturbador, un poderosa relato de cómo el pasado deja huellas indelebles de las que no podemos librar por más que queramos. Es trágica, bizarra, con momentos sorprendentemente divertidos y tiernos, y momentos francamente grotescos. Es tan rara que resulta difícil describirla con palabras, tan extraña que no queda otro remedio que verla para intentar comprender lo que pasa por la mente de estos inusuales hermanos.

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