La necesidad de comer fuera de casa, es un hecho ligado a la vida moderna por múltiples y variadas razones (distancias del hogar al trabajo, ahorro de tiempo, etc.).

La dieta deberá ser de acuerdo a los criterios de alimentación equilibrada, y ajustada en calorías a las necesidades particulares según la edad, el sexo, el tipo de trabajo y dedicación el tiempo del que se dispone, entre otros factores.

En algún artículo pasado te hable de lo importante que era buscar un lugar higiénico para comer fuera de casa, ahora te trataré sobre lo nutricional y de cómo puedes hacerle para lograr un equilibrio nutricional en lo que comes aunque no sea en tu hogar.

El comer saludablemente en restaurantes, o fuera de casa, es toda una hazaña, y el reto más importante será cuando tienes el menú frente a ti y es el momento de elegir lo que vas a comer sin poder ver como te lo van a preparar, ya que no puedes ir dentro de la cocina, y detener al cocinero cuando éste va a agregarle más mantequilla o más sal a tus había-una-vez-saludables vegetales. Y es por esta y muchas otras razones que las comidas fuera tienen un sinnúmero de «trampas», desde porciones enormes hasta grasa adicional al ser cocinados.

Pero no te preocupes existen muchas recomendaciones que pueden hacer de tus comidas fuera del hogar comidas sanas y que no perjudiquen tu salud y que puedas llevar una vida sana aún con este nuevo ritmo de vida tan apresurado, así que te dejo algunas recomendaciones que te pueden orientar al momento de elegir tus alimentos en algún restaurante o cocina que frecuentes.

Lo primero que debes hacer es desarrollar una actitud positiva. Muchos piensan en ecuaciones negativas, por ejemplo «Comer en un restaurante significa «hartarse», o «El comer afuera significa adiós a la dieta». Estas actitudes destruyen tus esfuerzos por comer saludablemente. Ã?rmate de confianza y piensa que puedes disfrutar de una comida sana cuando comes fuera, poco a poco, cambia la manera en que ordenas, y los tipos de restaurantes que eliges.

La primera alternativa es la de llevarnos la comida de casa, que puede ser completa y apetecible, pero esto no siempre es posible muchas veces por falta de tiempo o hasta de ganas, así que si es inevitable el que comas fuera de casita checa esto:

Variedad: Cambiar a diario de menú e incluso de establecimiento si es posible, trata de encontrar el lugar que consideres te proporciona más variedad y mejor preparación en los alimentos.

Tiempo: Intentar comer siempre a la misma hora, y con un mínimo de 40 minutos. Hay que comer despacio y masticar bien, si no la comida no estará correctamente triturada y la digestión será peor.

Cantidad: Debes comer sólo lo que necesitas, se vale comer sólo sopa y pasar directo al plato fuerte, no es indispensable que te comas tu arroz con huevo, ya que vas a aumentar tu consumo de calorías, lo que podrías hacer es alternarlo, un día sopa y el otro el arroz.

Técnicas culinarias: Elegir las menos grasosas, a la plancha o asados, en lugar de lo frito capeado o empanizado.

Acompañamientos: Sustituir los más grasos (patatas fritas, ensalada rusa, fritos variados) por otros más ligeros, como ensaladas frescas, arroz al vapor, pequeña porción de frijoles.

Postres: Aunque de vez en cuando podemos darnos un capricho, es más ligera y saludable la fruta que la repostería.

Ojalá te sirvan estas sencillas recomendaciones y hagan de tus comidas fuera de casa algo más saludable.

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