La escritora uruguaya Claudia Amengual recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2006 por su novela Desde las cenizas publicada por Alfaguara.

El Premio Sor Juana Inés de la Cruz fue concebido y bautizado por la escritora nicaragüense Milagros Palma en 1993 para reconocer el trabajo literario de las mujeres en el mundo hispano. Cada año se premia una novela publicada en español. Este reconocimiento lo otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y la Asociación de Clubes de Libro de Guadalajara. El jurado de este año estuvo integrado por Ignacio Díaz Ruiz, profesor investigador de la UNAM, la escritora mexicana Silvia Molina, ganadora del premio en 1998, y Verónica Grossi, docente de Literatura Hispana en la Universidad de Carolina del Norte.
El premio consiste en una placa conmemorativa colocada en el �gora Sor Juana Inés de la Cruz de Guadalajara, la opción de traducir y publicar la obra en inglés, una edición critica de la novela, y además de la nada despreciable cantidad de 100 mil pesos mexicanos (desde 2004).
La novela Desde las cenizas fue considerada por el jurado como “una narración que resuelve con exactitud y destreza una serie de situaciones en apariencia sencillas, pero plenas de significado y profundidad�.

Claudia Amengual (Montevideo 1969). Es traductora pública, docente e investigadora en el área de la lingüística desde el enfoque socio-cultural. Ha escrito varios cuentos, algunos de los cuales han sido publicados y otros premiados en concursos literarios. Autora de las novelas La rosa de Jericó (2000) y El vendedor de escobas (2002). Participó en la antología La vida te despeina (2005) con un fragmento de La rosa de Jericó.

La novela ganadora, Desde las cenizas, indaga en lo que subyace a la superficie de las relaciones afectivas, especialmente entre familiares. Se desarrolla en un universo pequeño, de personajes identificables y comunes; Claudia Amengual los ubica frente a un espejo y con sutil compasión busca que se percaten de la caducidad irremediable de ciertos vínculos, sostenidos sólo por el hábito y la comodidad. Muestra la última página de esas historias, para las que no sobrevendrá el final, sino la posibilidad de un nuevo comienzo, y la responsabilidad que cada uno tiene sobre la propia vida.

Las escritoras mexicanas que han recibido este premio son: Angelina Muñiz Huberman (Dulcinea encantada, 1993); Elena Garro (Busca mi esquela, 1996); Silvia Molina (El amor que me juraste, 1998); Cristina Rivera Garza (Nadie me verá llorar, 2001); Margo Glantz (El rastro, 2003) y Paloma Villegas (Agosto y fuga, 2005). Sólo en el año 2000 este premio fue declarado desierto.

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