En el marco de la Temporada de Conciertos 2006, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México ofrecerá, el sábado 9 y domingo 10 de diciembre, el Concierto de Clausura de su Temporada en el que se interpretará la Sinfonía Núm. 41 Júpiter de Wolfgang Amadeus Mozart y la Sinfonía Núm. 15 de Dmitri Shostakovich, con estas dos obras la OFCM concluye sus actividades de conmemoración por el 150 Aniversario del fallecimiento de Mozart y el Centenario del Nacimiento de Shostakovich; La dirección de estos conciertos estará a cargo del maestro Enrique Barrios.

Un director versátil, Enrique Barrios ha conducido en la Ópera Estatal de Moscú, en la Ópera Estatal de Hungría, en la Ópera Estatal de Praga y en la Ópera de Irlanda del Norte. Enrique Barrios estudió con personalidades como: Abravannel, Bruck, Celibidache, Ferrara, Muti, Rachlin y Zinman, en Inglaterra, Francia, Italia, Alemania y los Estados Unidos. Los puestos que ha desempeñado incluyen: Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes en México y Director Principal en la Ópera de Aguascalientes, Director Asociado de la Orquesta Sinfónica de San Antonio en Texas, USA, y de la Orquesta Filarmónica de la UNAM en México, Director de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes y la Ópera Nacional en México. Como Director Artístico de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes realizó dos giras a Europa, y otras a Estados Unidos y Sudamérica, así como diversas giras que cubrieron prácticamente todo México. Como parte final del proceso de selección del Director Artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Lic. Andrés Manuel López Obrador, nombró el día 9 de junio al Maestro Enrique Barrios al frente de está agrupación, mediante un proceso participativo, diseñado conjuntamente por los músicos de la propia orquesta y las autoridades de la Secretaría de Cultura. Dentro del Festival de Otoño de Praga 2003 dirigió con tal éxito a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Praga, que fue invitado a dirigir la Orquesta Filarmónica Checa.

Sinfonía Núm. 41 Júpiter
Tres obras que habrían de ser las creaciones de Mozart más notables: sus tres últimas sinfonías, las números 39, 40 y 41. Fueron concebidas por Mozart como un ciclo unitario y no deja de ser extraño que haya decidido componer sinfonías para sus conciertos por suscripción, dada su costumbre de producir conciertos para piano en tales ocasiones. El caso es que en el breve lapso de seis semanas Mozart terminó las tres sinfonías, fechando la partitura de la última, la número 41, el 10 de agosto de 1788. Resulta significativo el hecho de que, dada la continuidad sinfónica de Mozart a partir de 1764, año en que compuso la primera de sus sinfonías, cerrara su catálogo con la número 41 y dejara pasar los tres últimos años de su vida sin volver a abordar esta forma. Como en el caso de numerosas otras obras musicales, el nombre de Júpiter con el que hoy se conoce a la última sinfonía mozartiana no le fue dado a la obra por el compositor, sino por otra persona. En este caso, la historia registra que el nombre se debe al empresario Johann Peter. Hasta nuestros días, la sinfonía Júpiter es considerada como una de las obras maestras indiscutibles del repertorio sinfónico, y con justificada razón.

Sinfonía Núm. 15
La última de las sinfonías de Shostakovich, la número quince de la serie, sí pertenece al ámbito de su expresión más libre y personal, y es sin duda una de sus creaciones más llamativas y enigmáticas. Esta obra fue compuesta en 1971, es decir, 18 años después de la muerte de Josef Stalin. En este caso, es de capital importancia referir la cronología de la música de Shostakovich a la cronología del mandato de Stalin en la Unión Soviética, porque fue precisamente la presión ejercida por Stalin, a través de su verdugo cultural Andrei Zhdanov, la que hizo que Shostakovich se desviara varias veces de sus verdaderas intenciones de expresión musical. Ahora bien, en 1971 la Unión Soviética no era un paraíso de la libertad de expresión ni mucho menos, pero las cosas habían cambiado y ya era menos probable que un artista fuera sacado de la cama en la madrugada y desaparecido hacia Siberia por una sinfonía poco ortodoxa. Así, Shostakovich pudo trabajar con libertad en ésta, la que habría de ser su última sinfonía completa. El compositor bosquejó la Sinfonía No. 15 en abril de 1971 y la desarrolló en el corto lapso de un mes, en julio de ese año, en Repino, localidad cercana a Moscú en la que había una casa de retiro para compositores. La obra fue estrenada en la capital de la Unión Soviética el 8 de enero de 1972 bajo la dirección de Maxim Shostakovich, hijo del compositor. Poco después, la sinfonía fue grabada, también bajo la batuta de Maxim, y en las notas de esa grabación es posible hallar algunas pistas interesantes sobre las intenciones programáticas y descriptivas del compositor en esta obra.

Se invita al público en general a disfrutar de este magnífico concierto, el sábado 9 a las 18:00 horas y domingo 10 de diciembre a las 12:30 horas. En la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli (Periférico Sur 5141, colonia Isidro Fabela). Admisión general $100.00, 50% de descuento a estudiantes, maestros y personas de la tercera edad. Informes a los teléfonos 5606-8191 y 5606-6089.

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