Rebelde, irónico, religioso, drogadicto; Jack Kerouac, autor de obras célebres como Tristessa y Los vagabundos del Dharma, es en opinión del escritor Jorge García Robles, “un fantasma siempre presente� para muchas generaciones de mexicanos que por gusto o coincidencia, han conocido la fuerza y profundidad de su obra.

Con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y The Rockefeller Foundation, a través del Fideicomiso para la Cultura México-Estados Unidos, el autor completó después de varios años los últimos detalles del proyecto literario que compila datos desconocidos sobre la estadía del creador estadunidense en nuestro país hace más de cuatro décadas.

“Alguna vez los gastados zapatos de Jack Kerouac pisaron suelo mexicano, exploraron esos parajes desiertos y esas regiones donde los únicos refugios eran las cantinas o pulquerías de olvidados poblados. Como escritor y poeta conoció la tierra del tequila a su manera, su gente y sus tradiciones, sus misterios y pócimas místicas; todos sus apuntes y vivencias que se encuentran recopiladas en este texto, cuyo propósito es desentrañar un capítulo perdido de la generación Beat en nuestro país�.

Robles afirmó que el libro respondió a dos objetivos principales: «mostrar a nuevas generaciones un perfil general de Kerouac y su conexión con México y por otro lado, reactivar la discusión entre los entusiastas de la poesía y la literatura, acerca de su obra y su filosofía personalâ€?.

El investigador expresó que gran parte de su labor se centró en actualizar los datos biográficos sobre el escritor de Tristessa y en consultar documentos, archivos y publicaciones con respecto a su estancia en varios estados de la República. Un trabajo que en su opinión se antojaba al principio utópico, debido al carácter marginal de Kerouac; alguien que gustaba de la vida nómada, de vagabundear por lugares recónditos y hacer amistad con otros que compartieran sus mismos gustos.

El autor del proyecto atribuye la constante crítica e indiferencia de muchos especialistas hacia la obra de Kerouac, a razones alejadas de la literatura y en cambio relacionadas con sus creencias personales estrechamente vinculadas a la religión.

“Sorprendentemente en muchos lugares del mundo, incluyendo México, todavía existen escritores, críticos e intelectuales que mantienen por influencia o convencimiento un marcado prejuicio hacia esos autores que cultivan ideas no laicas. Kerouac, en este caso, tuvo siempre presente la religión en su vida y parte de su obra. Sin embargo, el libro no intenta hacer un análisis de esto ni un compendio de cuestiones que pueden ser muy relativas, sino sencillamente mostrar un breve retrato de un autor y un ser humano valioso que vivió y murió en compañía de las letras y que dejó un legado de pasión, experiencias y sentimientos a nuevas generaciones�, concluyó Jorge García Robles.

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