Preso en cuatro contenedores que desde hace 14 años resguardan en una bodega argentina sus fragmentos, el mural «Ejercicio Plástico», del mexicano David Alfaro Siqueiros (1896-1974) continúa en un litigio legal que parece irreconciliable y su irreversible deterioro es cada vez más inminente.

Ello no obstante la campaña de difusión emprendida aquí por artistas de México y Argentina, quienes a partir del documental «Ejercicio Plástico», han dado a conocer a la opinión pública y a las autoridades mexicanas la situación del mural y las condiciones de abandono en las que subsiste.

La argentina Silvia Noemí María, productora del documental, se reunió a principios de noviembre con diputados y en respuesta, el panista Benjamín González Roaro aseguró que propondrá al Pleno un punto de acuerdo para enviar un exhorto a las Chancillería y a la Secretaría de Educación Pública, para que el gobierno mexicano solicite el rescate de la obra.

Y es que según la Ley Federal sobre Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos, y el decreto presidencial del 18 de julio de 1980, por el que se declara monumento artístico la totalidad de la obra de Siqueiros, de propiedad nacional o particular, sería obligación del Estado mexicano conservar y restaurar el mural, aún cuando esté en una nación extranjera», entonces, el poseedor debe permitir dicha intervención.

González Roaro dijo que lo que se busca es que el propio gobierno mexicano, independientemente del litigio, restaure el mural que el maestro Siqueiros realizó en 1933 al lado de artistas argentino, por encargo de un productor de cine, para que decorara un espacio de 200 metros cuadrados.

Salvarlo definitivamente de episodios de ignorancia como los que lo han ido deteriorando, como cuando sin saber de su valor se intentó borrar la obra con ácido muriático o taparla con cal; o como cuando ya con conocimiento de éste se le fragmentó para intentar sacarlo del país.

Cabe recordar que, en el papel, la obra, con un valor estimado de un millón y medio de dólares, está protegida por dos declaraciones patrimoniales, la de Argentina que lo designó Patrimonio Histórico y Artístico, y la de México, que es titular de los derechos de autor de Siqueiros, y por tanto patrimonio de la nación.

Sin embargo, la pieza, seccionada en paneles gracias a un impecable trabajo de ingeniería, se encuentra arrumbada en cuatro contenedores abandonados en Torcuato, de donde la empresa Dencanor, su supuesta propietaria, ya no los pudo sacar.

Gonzalez Roaro advirtió que de acuerdo con la información que le ha sido proporcionada y la opinión de expertos restauradores, en esas condiciones, si la obra no es intervenida antes de tres años, corre el peligro de perderse de manera definitiva.

Aunque el punto de acuerdo no ha sido presentado debido a la intensa carga de trabajo en la orden del día de la Cámara de Diputados, González Roaro expresó su confianza en que antes de que concluya el año se habrá sometido a votación.

Luego de que se diera a conocer el interés de los diputados en intervenir en el asunto, autoridades culturales argentinas desestimaron que la petición mexicana fuera a tener efectos y declararon que «el Estado argentino dio el paso más grande, que fue
declararlo Bien Histórico Artístico Nacional, queda esperar que se resuelva el litigio privado».

Un diario de aquel país sudamericano señaló que al parecer para este país «el único camino posible parece ser la expropiación inversa, mecanismo legal que habilitaría a los acreedores a pedirle precio al Estado para que pase a formar parte del patrimonio».

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