Cada año se realizan en México al menos 400 festivales que reflejan la riqueza y diversidad cultural del país a través de diversas manifestaciones artísticas como la danza, el teatro, la música y la gastronomía.

De acuerdo con el Sistema de Información Cultural (SIC) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) año con año este tipo de manifestaciones culturales se incrementan de manera significativa.

Ejemplo de ello es que en el 2002 se registraron 308 festivales; en el 2004 el número se incrementó a 405, lo que representa un 31.5 por ciento, mientras que en el 2005 se celebraron un total de 418.

Cabe destacar que la realización de un festival genera múltiples beneficios, tanto para la comunidad sede, como para el arte y la cultura, pues promueve el trabajo de artistas locales, la creación de nuevos públicos y se difunde la infraestructura cultural y turística de la región.

A través de los festivales nacionales o internacionales, el público tiene la oportunidad de conocer nuevas propuestas creativas que no se manifiestan cotidianamente en su entorno social.

Según el SIC, en la organización de los festivales participan el gobierno federal, estatal y municipal, quienes aportan el 63 por ciento de los recursos y el resto corresponde a las universidades, instituciones privadas y asociaciones civiles.

A decir del organismo cultural, en México la tradición festiva es muy antigua, pues tiene sus raíces en fiestas religiosas o comunitarias.

Una de las más antiguas es la Feria de San Marcos, en Aguascalientes, creada en 1828. Año con año se realiza en los meses de abril y mayo para ofrecer los mejores espectáculos de danza, música y teatro, además de conferencias magistrales, exposiciones y entrega de reconocimientos como el Premio Nacional de Poesía y el de Arte Joven.

«La Guelaguetza», considerada la principal festividad no sólo para los oaxaqueños sino para América Latina, se celebra desde 1953, en el mes de junio e incluye la presentación de danzas tradicionales de las distintas regiones del estado.

La fiesta se enriquece con muestras gastronómicas, de textiles y artesanales, además de juegos pirotécnicos, calenda, romerías y mezcal. Los lugareños eligen a la reina Centéotl (Diosa el Maíz) en reconocimiento a la belleza indígena.

Otro festival de gran reconocimiento internacional, es el Cervantino, que se realiza en Guanajuato desde 1972 como resultado de entremeses Cervantinos que en los años 50 inició el director del Teatro Universitario del estado, Enrique Ruelas.

El Festival Internacional Cervantino, que por su importancia y diversidad cultural desde 1988, fue declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, se celebra en octubre y contempla la presentación de artistas nacionales y extranjeros en teatros, templos, museos, calles, plazas y parques de la ciudad de Guanajuato.

Desde 1986 el mes de abril recibe al Festival Cultural Zacatecas, que como característica especial realiza muestras artesanales y actuaciones de danza, teatro y música en escenarios naturales y monumentos históricos.

El festejo, organizado por el Instituto Zacatecano de Cultura y de convocatoria nacional e internacional, revive añejas costumbres religiosas de la Semana Santa.

Con el interés de captar la atención del público infantil, desde 1988 surgió, en Cuernavaca Morelos, El Festival Internacional de Títeres de Morelos, que durante el mes de agosto reúne a titiriteros, actores, músicos, bailarines y directores de México y el extranjero.

En 1989 surge, en la Ciudad de México, el Festival del Son Jarocho y Fandango, organizado por el Trío «Los Parientes de Playa Vicente» con el apoyo de la delegación Iztapalapa. Su finalidad es compartir con los capitalinos el acervo cultural del pueblo veracruzano como el zapateado, la versada, el baile y la gastronomía.

El libro «Festivales de Arte y Cultura de México», editado por el Conaculta, señala que octubre es el mes con mayor número de festivales, con un total de 70 celebraciones, seguido de noviembre y marzo, ambos con 50 eventos de esta naturaleza.

Los meses con menor número de festivales son diciembre, enero y febrero, con un máximo de 18, fenómeno se relaciona con los flujos de recursos de la administración pública y con el periodo vacacional de fin de año.

Durante el año predominan los festivales de carácter multidisciplinario (185) que representan el 46 por ciento y por disciplina: música (97), teatro (50), danza (41) y cine (32).

Los hay para diversos gustos, tendencias artísticas y culturales, cinematográficas y gastronómicas como: el Festival del Mole, en Puebla; el de Monólogos, en Nuevo León; el del Desierto del Altiplano Potosino o el de Música y Danza Janambre, en Tamaulipas.

A diferencia de otras actividades culturales que están más concentradas en el Distrito Federal, el 83 por ciento de los festivales se realizan fuera de la Ciudad de México.

El Distrito Federal es la entidad con la mayor concentración de festivales (aproximadamente 93); le siguen Michoacán y Oaxaca, con 25 cada uno; Guanajuato, Jalisco y Nuevo León (19); Baja California y Veracruz (17), el Estado de México (15) y Chiapas y Sonora (14).

Los estados que menos celebraciones registran son Aguascalientes, Hidalgo, Morelos, Querétaro, Tabasco y Zacatecas, con cinco; Campeche, Colima y Tlaxcala, con tres; Guerrero, con dos y Quintana Roo, con un festival por año.

Fuente: Notimex

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