Como complemento de acciones llevadas a cabo en el año 2004, la Coordinación Nacional de Recursos Materiales y Servicios del INAH sustituyó las estructuras laminadas de los cobertizos de los Templos Rojos, así como las lonas protectoras de todas las estructuras prehispánicas de la Zona Arqueológica del Templo Mayor.

Al igual que en diversos meses de aquél año, cuando se cambiaron los cobertizos de la Etapa II del Templo Mayor y de la Casa de las �guilas, en diciembre pasado se realizaron labores para sustituir poco más de 188 metros cuadrados de láminas de los techos de los Templos Rojos, y 428 metros cuadrados de lonas protectoras de esas y otras estructuras arquitectónicas.

Estos trabajos de mantenimiento correctivo mayor, implicaron la adecuada protección de los Templos Rojos y sólo incluyeron la modificación parcial y temporal del recorrido de los visitantes, con lo cual se salvaguardaron tanto la integridad física de las personas como el resguardo del patrimonio cultural.

Las nuevas láminas de los Templos Rojos están fabricadas con dos pulgadas de grosor y contienen una capa intermedia de protección elaborada en poliuretano reforzado; no requieren impermeabilización, y su mantenimiento menor —hasta dentro de tres años— consistirá en la revisión y ajuste de juntas, así como en la limpieza de canaletas. Asimismo, alcanzarán una vida útil de 30 años.

Estas labores, supervisadas por la Dirección de Obras de la Coordinación Nacional de Recursos Materiales y Servicios del INAH, se desarrollaron en dos fases: primera, la limpieza, pintura y preparación de la estructura base de la techumbre de los Templos Rojos, y segunda, la sustitución de todas las láminas, unos 188 metros cuadrados de modernos materiales.

Los trabajos de sustitución, que implicaron diversas labores durante tres semanas, abarcaron asimismo el cambio de las lonas que cubren los cuatro lados de esas estructuras arquitectónicas, así como la parte posterior de la Etapa II del Templo Mayor, el costado oriente de la Casa de las �guilas y sobre la reja perimetral de la calle Justo Sierra.

Sustituir los cobertizos de estos dos sitios arquitectónicos prehispánicos, a partir de la contratación de una empresa especializada en servicios de mantenimiento —la cual dispuso de 10 trabajadores—, otorga ahora una nueva y perceptible imagen a la Zona Arqueológica del Templo Mayor, para disfrute y admiración del público visitante y para la debida protección de los vestigios arqueológicos.

Fuente Conaculta

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