Aunque el paste es un elemento que contribuyó a cimentar la identidad culinaria hidalguense —una de las menos abordadas del país—, la difusión de la que goza tanto en los recetarios como en el mercado es reciente, e incluso, cabe preguntarse si se trata en realidad de un producto gastronómico.

Para el doctor José Luis Juárez López, integrante del Proyecto Seminario del Grupo Mexicano de Antropología Alimentaria, la cocina de ese estado se integró al discurso de la cocina regional mexicana con pasos lentos, y desde el primer momento se le asoció con pastes y barbacoas, pero el resto de sus platillos pasó por mucho tiempo inadvertido para quienes hacían compilaciones de este tipo.

Del paste, en particular, «se reitera su factura inglesa porque así se relaciona con una cultura que vedadamente se considera superior. Sin embargo, el discurso del paste en su interior es pobre. No se va más allá de señalar que es un regalo hecho por los ingleses como si éstos en lugar de haber venido a explotar las minas de la región hubieran venido a dar presentes».

Sus primeros registros en los años treinta del siglo XX, no fueron acompañados de referencias a su origen. Se ubicaron como empanadas ya de pescado o de carne a pesar de que se les llamó pastes de Pachuca. Hasta hace poco se comenzó a difundir la idea de que fueron consumidos por mineros ingleses cuando vivieron en Hidalgo y más exactamente en Real del Monte en el periodo de 1824-1848.

El especialista adscrito a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) comentó que resulta difícil reconocer al paste como producto gastronómico ya que este término se aplica a la comida de las grandes preparaciones, de tal suerte que es más bien es “un sustento modesto que no tendría otro fin que el de proporcionar algo de comer en medio de la rutina diaria de trabajo�.

Y en el aspecto de su difusión “resulta verdaderamente aventurado aseverar que fue un bocadillo preferido de los hidalguenses desde el cuarto del siglo XX. Se trata de un intento por tender un puente con el Reino Unido que le da prestigio a una zona no sólo con un pasado minero sino ahora con una tradición culinaria�.

De regreso a la fama relativamente reciente de que disfruta el paste, Juárez López apuntó que lo que más ayuda son los establecimientos pertenecientes a una firma que ha establecido una franquicia al estilo americano y que data de 1975 como se anuncia en las marquesinas de sus locales, esto en la ciudad de Pachuca.

En lo que respecta a Real del Monte, “el establecimiento más antiguo imprime en sus bolsas la fecha de 1940â€?. La proliferación de estos locales se dio a partir de la década de los noventa del siglo XX, “cuando inició definitivamente la carrera de Real del Monte como población turística».

“Entonces vino la retoma del paste y fue precisamente cuando se reiteró la idea de rescatarlo y proponerlo como un legado inglés, producto gastronómico y de gusto regional.

“Las referencias al aislamiento en el que vivieron los ingleses se cambió por una idea de convivencia muy poco sustentable. El paste pasó de ser un tentempié minero a rica golosina dejada por ilustres antepasados quienes por cierto se retiraron de la localidad por el poco éxito que tuvieron en la minería�, expresó el antropólogo.

José Luis Juárez explicó que seguramente el paste pasó por un periodo de adaptación en su composición que es difícil de establecer pero que desbordó en un nuevo producto. El relleno clásico, es decir el inglés (una combinación de carne, cebolla, perejil y poro), “está recargado ahora de venas de chiles�.

Han surgido los de mole, atún y frijoles entre otros, “una amorosa muestra de mestizaje diría románticamente alguna autoridad gastronómica, sin reparar en que estos pastes son casi otra preparación y que para no opacarlos se ha dicho, incluso, que los de relleno dulce son empanadas.

“Su éxito reciente se puede detectar en las carreteras del estado, sobre todo en la que comunica con la ciudad de México, donde los expenden en calidad de comida rápida.

«El paste así se convierte en una nueva tradición bastante reciente que explica cómo un producto se incorpora a la construcción naciente de un discurso, lo apuntala y permite que todo un conjunto de propuestas pasen a formar parte esencial de una de las cocinas regionales de Méxicoâ€?, concluyó.

Fuente Conaculta

4 Comentarios

  1. me gustaria probar una de esas empanadas de pachuca creo que cuentan con un sabor exquisito
    Pachuca una hermosa ciudad sobre todo por la cultura de su gente y por su sencillez y amabilidad .

    me muero por conocer Pachuca
    gracias

  2. Soy Colombiano, conozco Pachuca y los pastes son deliciosos, en Colombia existe un producto similar al que llamamos pasteles de POllo Carne, no dejen de probar los pastes de pachuca, un abrazo a la gente mexicana

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