En su ensayo La misión del bibliotecario ante los demasiados libros, Juan Domingo Argüelles cita a autores como José Ortega y Gasset y Gabriel Zaid, quienes en su momento advirtieron las situaciones resultantes de una industria editorial imparable, y genera la reflexión en el lector en torno a este tema.

“Si el libro, en su origen, buscaba siempre un beneficio intelectual y espiritual para sus pocos o muchos lectores, el no libro –un objeto que, en apariencia, cumple los requisitos, pero que en realidad nada tiene que ver con el fondo espiritual y el carácter más entrañable del auténtico libro–, actualmente, no tiene ningún propósito educativo, pero se esfuerza en conseguir miles y muchas veces decenas y cientos de miles de consumidores de cosas que podrían estar perfectamente en otro soporte, pero que resulta más barato poner en la apariencia del libro�.

El párrafo anterior es un fragmento del mencionado ensayo, texto central del número 67 de El Bibliotecario, publicación mensual editada por la Dirección General de Bibliotecas del Conaculta.

Ante los demasiados libros inútiles y los también demasiados libros de cierto valor cultural, asegura Argüelles, la labor de los profesionales del libro se complica y el libro, como tal, se vuelve un conflicto.

“Como casi todas las cosas inventadas por el hombre, el libro se vuelve contra su creador. Incluso si se trata de la abundancia desmedida de libros útiles y necesarios, esa sobreproducción plantea a los profesionales del libro dedicar un tiempo amplísimo a su clasificación, ordenación y estudio previos para facilitar el trabajo a los lectores que, obviamente, no pueden leer todo y ni siquiera todo lo que realmente les interesa�.

En el número correspondiente a enero de 2007 de la revista, también se abordan los aniversarios de los pintores mexicanos Diego Rivera y Frida Kahlo: los 50 años del fallecimiento del primero y el centenario del natalicio de la segunda.

En el texto alusivo a estas conmemoraciones, Paola Aguirre señala que han sido diversos los homenajes realizados a ambos artistas plásticos, y que las bibliotecas públicas de la Red Nacional los recuerdan de manera permanente en recintos que llevan sus nombres, como los llamados Frida Kahlo en el Estado de México y Puebla, y Diego Rivera en Guanajuato y también en el Estado de México.

Dentro de la sección Lecturas del bibliotecario, se incluyen textos de Rafael Martínez Alés y Gabriel Zaid acerca de las librerías y la política del precio fijo del libro.

Una de las ventajas de la medida del precio fijo, apunta Zaid, es que no elimina la posibilidad de que el editor conceda descuentos de escala. “Un librero que crece dando buen servicio, haciendo más amplio el surtido, mejorando la ordenación y presentación de su librería, vende más y compra en una escala mayor al editor, que le puede dar un pequeño descuento adicional�.

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