La infancia perdida y la dificultad de establecer con éxito relaciones amorosas, son temas fundamentales de Optimistas, volumen de relatos de Rosa Beltrán, recientemente coeditado por la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta y Editorial Aldus, dentro de la colección La Centena.

El libro, integrado por 16 cuentos, está dividido en dos partes. La primera está conformada por Ars poética, a la vez manifiesto profesional y remembranza de la niñez, de la admiración hacia la figura materna y a su influencia, de la magia de la lectura extraviada, aunque vuelta a recuperar a través del arte y el oficio de escribir historias de otros por medio de la voz y los ojos propios.

“Creer en el diccionario es una forma de quitarle a la palabra eso de alado y sagrado que según Platón tiene la oralidad. Usarlo es sólo una forma de recordar que mi infancia se ha ido para siempre, aunque a veces, fantaseo con la idea de que volverá el día en que empiece a perder la memoria�.

En la segunda parte del volumen se encuentran los relatos restantes, entre ellos, Shere-Sade, crónica erótica de una pareja de amantes que remite a Las mil y una noches en tan sólo once ejercicios nocturnos: la primera noche, la décima, la 69, la 386, y así hasta llegar a la mil y una, con un final digno del clásico oriental: el suspenso de lo que podría ocurrir durante la noche siguiente.

La posición de la autora ante las relaciones de pareja está patente en diversas narraciones. Por citar una de ellas, un fragmento del inicio de Tiempo de morir: “Hace algunos años decidimos entrar en el matrimonio con la alegre certeza de quienes entran en su perdición�.

En Grafitti comienza así: “Una puede ser mujer de cierta edad, usar gafas y, si ha de hacer caso a la opinión de su marido, ser algo tonta, aunque, eso sí, muy emprendedora�.

Con una brevedad al estilo Monterroso, finaliza el libro con el cuento Liberación femenina, reproducido a continuación en su totalidad: Al grito de “¡Yo no soy criada de nadie!�, Juanita abandonó el lecho conyugal./ Volvió pronto, porque se había olvidado de tender la cama.

La narradora y ensayista Rosa Beltrán, nacida en la Ciudad de México, es autora de novelas como La corte de los ilusos (Premio Planeta, 1995) y Alta infidelidad (Alfaguara, 2006); de los volúmenes de cuentos Amores que matan (Planeta-Booket, 2005) y La espera (SEP-Crea, 1986), y del libro de ensayos América sin americanismos (UNAM, 1997), que obtuvo el Premio Florence Fishbaum. Ha sido beneficiaria del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

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