Ministros, empresarios, expertos y activistas de más de 60 países se congregarán mañana, viernes, y el sábado en París por iniciativa de Francia para impulsar la idea de una «Organización de la ONU para el Medio Ambiente».

Una organización que debería ser «la conciencia ecológica del mundo», según su promotor y anfitrión de la conferencia, el presidente francés, Jacques Chirac.

La idea, que Chirac promueve desde hace años, está respaldada en principio por los demás integrantes de la Unión Europea (UE), pero choca con la hostilidad de Estados Unidos y de China, grandes países contaminadores, así como de importantes Estados emergentes.

Casi todos los países de la UE, incluida España, estarán representados por sus ministros de Medio Ambiente en la llamada «conferencia de París por un gobierno ecológico mundial».

También está anunciada la presencia de unos cuantos ministros africanos, pero Sudáfrica es uno de los grandes ausentes gubernamentales, al igual que Brasil, la India o China.

La participación de Latinoamérica a nivel gubernamental se limita a México, Costa Rica y Chile.
Tampoco participa la administración de George W. Bush, que se opone al Protocolo de Kioto sobre la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases del efecto invernadero, con lo que la delegación de EEUU estará integrada esencialmente por expertos y miembros de organizaciones no gubernamentales (ONGs).

Rusia, que no apoya la idea de una organización de la ONU para el medio ambiente, ha aceptado enviar a un representante como observador.

La reunión será abierta por Chirac en el Elíseo justo después de que los expertos del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), reunidos en París desde el pasado lunes, hayan anunciado sus nuevas previsiones sobre la subida de las temperaturas globales y del nivel de los mares para finales de siglo.

Unas previsiones que se perfilan claramente más pesimistas que las del último informe del IPCC, en 2001, ante la constatación del efecto de la acumulación de los gases del efecto invernadero.
El IPCC «tiene miedo de lo que está pasando. El clima y la diversidad biológica, el agua, las contaminaciones, los equilibrios ecológicos, todo eso está amenazado», advirtió Chirac en una entrevista con medios de EEUU y Francia.

Tras recordársele su afirmación, en Johannesburgo en 2002, de que «la casa arde», el presidente indicó que «la casa sigue ardiendo pero tengo la impresión de que la gente empieza a pensar: ¿dónde están los extintores? Hoy, al menos, se buscan los extintores. Ya es algo. Pero no es bastante», de ahí la conferencia de París.

Seis talleres temáticos explorarán durante la tarde del viernes la lucha contra el desajuste climático, la salvaguarda de la biodiversidad, el combate contra las contaminaciones y a favor de la salud, el problema de agua, el «crecimiento ecológico» y el cambio de modos de producción y consumo, y, finalmente, el reforzamiento de «la gobernanza internacional del medio ambiente».

El objetivo de la reunión, que concluirá con el «llamamiento de París» el sábado, es crear un «grupo pionero» de países favorables a la idea general de una Organización de la ONU para el Medio Ambiente (ONUE, por sus siglas en francés) con el fin de presionar por esa iniciativa en los foros internacionales.

La etapa siguiente sería empezar negociaciones sobre el proyecto de tratado para su presentación ante la Asamblea General de la ONU.

En la mente de Chirac, la ONUE debería ser capaz de «una acción coordinada», es decir, capaz de concebir acciones y dotada de los poderes para hacer aplicar sus decisiones. El modelo podría ser la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es decir, a juicio del jefe del Estado francés, una organización con una capacidad de acción muy superior al actual Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), con sede en Nairobi.

EFE

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