Basta que encendamos nuestra televisión para encontrar anuncios comerciales de productos que ofrecen resultados maravillosos con la sencilla formula de ingerir una pastilla, untarse una crema o usar un sofisticado aparato.

La gran mayoría de estos «productos milagros» no cumplen con las promesas con las que se anuncian, peor aún, el uso de estos productos en algunas ocasiones ponen en riesgo la salud del consumidor.

Si Ud. se pregunta cómo es posible que sigan ofreciéndose productos que a simple vista son un engaño, le informo que según cálculos está industria está generando sólo en México aproximadamente 900 millones de dólares.

La permanencia de estos productos en el mercado se debe a que la legislación en la materia es bastante laxa y dado que los efectos de los productos pueden ser interpretados en base a las ilusiones y esperanzas de los consumidores, al momento es poco probable ofrecer datos exactos de la ineficacia de los productos, según revelo en entrevista Juan Antonio García Villa, de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Sin embargo en otros países hay luces esperanzadoras, en Estados Unidos un grupo de consumidores está demandando a Coca-cola por su producto «Enviga», que es anunciado como un producto ‘quema-calorías’.

El «Grupo por la Ciencia en Interés Público» dice en su demanda: «Una persona necesita quemar 3 mil 500 calorías para perder una libra (454 gramos)…» y de acuerdo a la información que provee el producto «…una persona debería ingerir durante 35 días 100 latas de Enviga, con un costo de 146 dólares, para llegar a perder una libra».
Estos consumidores fueron más allá, la Coca-cola anunció que el producto «Enviga» contiene antioxidantes presentes en el té verde los cuales acelerarían el metabolismo y el consumo de energía, sin embargo el grupo hizo una prueba con consumidores en Nueva Jersey y encontró resultados opuestos, las sustancias de la bebida alentan el metabolismo y se queman menos grasas.

En muchos casos la mercadotecnia es entendida como el arte de engañar al consumidor, dejando de lado criterios éticos ya que el fin de las campañas publicitarias es lograr que se venda el producto, bien podemos afirmar que a cualquier costo.

No podemos perder de vista que dado el tamaño de la industria que se anuncia y que apoya también a políticos como parte de su estrategia de negocios, no prosperen esfuerzos serios en legislación que proteja efectivamente a los consumidores que diariamente son engañados con cientos de mensajes que no ofrecen datos fidedignos.
No ha pensado Ud. ¿por qué después de tantos años de consumir productos light la población no es más delgada y por el contrario existen más problemas relacionados con la obesidad?

*Con información de «El Universal» y «Diario Monitor», edición del martes 5 de febrero.

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