El 14 de febrero se reestrenó No Othello en La Gruta del Centro Cultural Helénico. De autorÃa y dirección de José Alberto Gallardo.
La puesta nos presenta una dramaturgia que, si bien es hija de su tiempo, habla de la metafÃsica actoral de una forma y con reflexiones que lo hacen perteneciente y vigente en todos los momentos teatrales, es universal. En el Siglo XX surgió una corriente artÃstica denominada “Arte por el arteâ€? y se referÃa a aquellos productos que estaban destinados al mismo sector que los creaba, con códigos y sÃmbolos que requerÃan un bagaje especÃfico para poderlos decodificar. Dadas sus caracterÃsticas, esta obra podrÃa ser insertada en esa categorÃa. La estructura, por ejemplo, nos remite a nuestro posmodernismo donde Desdémona y Othello son sólo un pretexto para hablar de preocupaciones más profundas, preocupaciones que a veces lo son porque parecen insignificantes pero tienen un fuerte grado de análisis. Definitivamente es un texto y una propuesta muy personal, casi de imposible acceso si no se conoce la anécdota de Othelo de pe a pa y más difÃcil aun si no eres actor, dramaturgo o director, o bien, un ávido y sensible espectador.
De ahÃ, de lo complejo que el autor vierte en las palabras, surge la necesidad de actores que entiendan su búsqueda, sus hallazgos y la necesidad de transmitir esas interrogantes como propias. En esta reposición, el elenco está conformado por Alicia Lara, Pedro Mira y Cinthia Patiño. Dado que yo la và en su temporada pasada, no puedo hablar del trabajo de Lara, quien sustituye a un personaje masculino. En La Gruta, donde no es necesario gritar ni gemir, y sobre todo, con una propuesta como esta, donde lo imprescindible es la honestidad, el ser sincero con los textos, es muy evidente cuando un actor está donde debe estar, siendo sincero con sus emociones, con lo comprensible que sea para él lo vertido en su cuerpo, en su voz, vehÃculo de su mente. En este sentido, el trabajo de Cinthia Patiño se mostraba congruente y notable con las necesidades del montaje.
Dentro de esta metafÃsica del actor se habla de la ontologÃa del lenguaje, la cuestión de la extranjerÃa, usando convenciones en donde es deliciosamente evidente que los personajes no se entendÃan, como justo ahora podemos no entendernos con alguien más, aun hablando el mismo idioma. Las costumbres diferentes, las confusiones dadas por la cotidianeidad de los hábitos es un reflejo claro de cuando uno está en otro paÃs y se siente maravillado por lo “otro” pero también vulnerable. Esa vulnerabilidad es la que requiere ser transmitida al espectador, objetivo que se logra por momentos, pero no siempre.
La percepeción de No Othello, lo lleva a uno por muchos rumbos, lo mismo al lenguaje de la narración, que al del combate escénico, que al de una escena Ãntima aparentemente sacada de una pieza contemporánea.
El amor, un actor que representa un actor que representa un personaje son espirales que no terminan. Las escenas se encabalgan de un modo natural a veces y otras, forzado sin saber exactamente el porqué de su espacio escénico, el uso estético o funcional de la escenografÃa.
Definitivamente es un montaje arriesgado, porque el autor se atreve a decir lo que quiere aun cuando el eco no sea el de un “éxito de masas” que tienen en común el consumo de productos medios. Es la defensa absoluta puesta en praxis, por una búsqueda personal del lenguaje escénico. Sin embargo esta búsqueda es realizada desde la conciencia de los elementos escénicos y el uso de recursos que pueden entrar o no dentro del gusto del espectador, pues son gusto y técnica aquellos elementos que a veces logran sincronÃa y otras no.
NoOthello, Sobre la obra “La Tragedia De Othello, el Moro de Venecia� de William Shakespeare, Autor y director: José Alberto Gallardo. Asistente de Dirección: Luz Vallmen
Foro La Gruta. Centro Cultural Helénico
Av. Revolución # 1500
Miércoles 20:30 hrs.
Temporada: Del 14 de Febrero al 14 de Marzo de 2007
Elenco:
ALICIA LARA Yago
PEDRO MIRA Othello
CINTHIA PATIÑO Desdémona
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