Después de cincos siglos de permanecer oculta, el primero de marzo de 1978 apareció Coyolxauhqui a la luz del día en la calle de Guatemala hrcho qur dió inicio al Proyecto Templo Mayor y a una historia de hallazgos sin fin.

Varias fechas rondan alrededor de su hallazgo, pero esta aventura debió iniciar “por lo menos� dos meses antes de que el ingeniero Orlando Gutiérrez tratara de informar a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sobre lo que se convertiría en el descubrimiento más importante del siglo XX ocurrido en el Valle de México.

Su “afortunado� identificador, el arqueólogo Raúl Arana, reveló “lo que pudo suceder hace 29 años, tiempo atrás de la versión oficial en torno a la aparición del monolito� y que bien podría encubrir una “mentira piadosa� de Gutiérrez, responsable de la cuadrilla de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro que trabajaba en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina, en el corazón capitalino.

Cuando por fin el 23 de febrero de 1978, el ingeniero pudo entrevistarse con “alguien� del INAH (Raúl Martín Arana), le comentó a éste que desde hacía dos días trataba de reportar la localización de una pieza de enormes dimensiones en el citado cruce, es decir, desde el 21 de febrero. Esta fecha ha pasado como la “oficial� para el descubrimiento. Sin embargo —dijo Arana—, “durante ese tiempo tuve la oportunidad de platicar con otro ingeniero, quien pertenecía al Departamento del Distrito Federal, y lo primero que me dijo fue: ¡Éstos están violando la ley! ¡Y la excavación no debía ser tan grande!�. La autorización para realizar un pozo de sondeo cerca del lugar del hallazgo, para ver la pertinencia de colocar un transformador, se dio con tres meses de anterioridad. “La excavación que pude ver casi a la medianoche del 23 de febrero, medía aproximadamente cuatro metros de diámetro, no un metro, y dejaba al descubierto casi la mitad de la pieza: el penacho, la espalda con el cráneo en la cintura, y parte de una de las extremidades. Eso era lo que se apreciaba saliendo del fango�.

De acuerdo con el maestro, es posible que los primeros indicios del descubrimiento de Coyolxauhqui se dieran desde diciembre de 1977, momento en el que personal de Luz y Fuerza del Centro topó con el inicio de la misma, “pensaron que era más pequeña y la trataron de definir. Hasta que ya no les quedó otra más que reportarla y ver qué hacían con la ‘papa caliente’ que se habían encontrado.

“Era muy difícil que esos señores hicieran ese pozo en tres días, debieron hallarla por lo menos dos meses antes. Nosotros con todo el apoyo del Departamento del Distrito Federal, con maquinaria, trabajando día y noche para liberarla, tardamos hasta las 4:35 del 1 de marzo (previo a la visita presidencial) para tenerla completamente al descubierto�.

“El 1 de marzo de 1978 —señaló Raúl Arana— es la fecha del verdadero hallazgo de Coyolxauhqui, de su descubrimiento científico realizado por investigadores del INAH. No antes. Hasta esa hora de la madrugada trabajó un grupo de 18 personas, coordinadas por el arqueólogo �ngel García Cook y por mí�.

Conaculta

1 Comentario

  1. otra prueba mas de que la «burrocracia» de este pais impide el crecimiento y solo pone trabas para poder hacer cualquier cosa, aunque sea para el beneficio del mismo

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