Lo que realmente ha irritado al grueso de los políticos y comentaristas proCalderón es que con la declaración de Vicente Fox queda al descubierto que efectivamente hubo una serie de maniobras para impedir que López Obrador llegara a ser presidente. El expresidente demoliendo el discurso de la elección limpia.

Pero la declaración de Fox es solamente la cereza en el pastel.

Encuentro muy interesante el lenguaje subyacente que inunda las pantallas televisivas y las páginas de periódicos y revistas. Mientras se insiste en que la elección fue limpia -con sus detallitos dicen- y que ganó con justicia Felipe Calderón, por otro lado se habla de las acciones de su gobierno que lo legitimarán.

Este discurso reconoce implícitamente que el candidato panista: no ganó, tampoco es un presidente legítimo, y que debe hacer algo importante que repare esa deficiencia.

Los comicios electorales son por definición el evento que legalmente determina al ganador. El participante con más votos en una contienda justa se convierte automáticamente en el ganador legítimo.

En 2000 nadie cuestionó la victoria de Vicente Fox, y al tomar la administración nadie hablaba de acciones que lo legitimaran, Fox legítimamente ganó y la discusión estaba si aprovecharía el apoyo que mostró la ciudadanía en las urnas.

Este 2006 hubo suficientes señales de que el proceso electoral se llevó de mala manera y que hubo tremendas irregularidades. El mismo Tribunal Electoral que resolvió en la última instancia reconoció estas irregularidades, pero dando la espalda a la justicia y a la población terminó por convalidar el nombramiento de presidente de Felipe Calderón.
Ya que no cuenta con ese calificativo, ahora Calderón busca que haya una acción de gobierno tan determinante que lo legitime y lo convierta entonces, en un presidente sin nada que ponga en duda su nombramiento.

Pero no es posible, el único momento que hace a un presidente legítimo es la elección misma.

El protagonismo de Vicente Fox generó una grieta en el mito de la elección justa, tanta molestia causa en aquellos que apoyan a Calderón que se le ha llamado desde «burro» hasta «idiota», sin embargo el mismo Fox abre la posibilidad de investigar todos los mecanismos que se hayan usado para beneficiar al silencioso Felipe Calderón quien no ha hecho declaración alguna al respecto. La pregunta es si la clase política y los medios involucrados están dispuestos a aclarar la elección de 2006 que sin duda marcará el rumbo de la política mexicana en los próximos 6 años.

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