Vestigios que marcan el ciclo de cultivo en La Gloria

En la montaña de Guerrero, a mil 200 metros de altura, se encuentra el predio La Gloria, una zona poco accesible con comunidades muy pequeñas, donde arqueólogos del INAH encontraron conjuntos de rocas que están alineados con el horizonte y los puntos cardinales, con fines calendáricos y que representan el «axis mundi».

Entre los elementos que caracterizan estas referencias se encuentra una división cuatripartita o tripartita, que aparecen en unas más estilizadas que en otras. Las agrupaciones rocosas forman un arco solar.

Las características las piezas son únicas, y están asociadas a la cultura Yope, que predominó en la región en el periodo preclásico. Algunas piedras son de prueba, pues es evidente que sirvieron como modelo para otras, al presentar rasgos que luego aparecen en otras rocas más desarrollados. También hay pedacería que ayuda a sustentar esta idea.

Los asentamientos contemporáneos están rodeados de estructuras arqueológicas, con un centro ceremonial que esta rodeado por casas de madera. Dicho lugar es el que más pudieron estudiar porque es accesible a pie.

Acerca del calendario que marca la colocación de las rocas, los especialistas señalan que estas dan un fechamiento hacia el horizonte, en dirección oriente, entre el 10 de noviembre y el 2 de febrero, que son los días importantes del año. Análisis no se refiere a un periodo completo, sino que las cimas de los cerros cercanos, en esa dirección, están asociados a esas fechas.

Otro vestigio calendárico encontrado en el predio de «La Gloria», es una piedra que han denominado como «El trono», por su tamaño y forma, que sirve para sentarse. Su alineación marca el periodo que va del 2 de febrero al 8 de abril. En el horizonte se aprecia el Cerro del Barandillo, que marca un ciclo entre el 8 de abril y el 3 de septiembre, hacia la puesta del sol.

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